Instrucciones para degustar un churro salado

marina santaló PONTECESURES / LA VOZ

PONTECESURES

MARTINA MISER

Apasionada de la innovación, Sandra Lafuente prepara este dulce con queso y crema de pimientos, entre otras combinaciones

24 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Sandra Lafuente tenía todo en su mano para bordar el plato escogido para la ocasión. A la experiencia y al conocimiento sobre las materias primas idóneas para lograr el mejor sabor, le suma que el experimento de mezclar dulce y salado lleva cosechando muy buenas críticas desde que hace ahora medio año comenzó a darlo de prueba a sus familiares. «Antes de poner cualquier producto a la venta, lo catamos nosotros», explica. Para sus churros salados, amplío los paladares a probar. Pasaron la prueba. Y, ahora los prepara para nosotros, mientras cuenta que la mezcla todavía suena extraña para quien no los conoce. El primero en salir a la venta fue el churro con queso y crema de pimiento. De piquillo o de padrón. «El segundo es más fuerte», adelanta su creadora. Es difícil decantarse.

Aunque predominan las buenas críticas, hay tendencia generalizada a apostar por lo conocido. O, por lo que parece que va a encajar mejor: dulce con dulce. «A la gente todavía le tiran más los de nutella o dulce de leche, pero una vez prueban los salados quedan encantados», asegura. Buena prueba de ello es que esta vecina de Pontecesures ya ha incluido en su oferta gastronómica una opción más. Churros con queso, jamón y anchoa. «Si la acogida es buena, seguiremos explorando con distintos ingredientes», indica. Habla en plural porque el negocio es cosa de dos. Fue su marido, Lauro Jamardo, quien le enseñó a preparar el churro tradicional, al que ahora buscan nuevas formas. Sus nuevos inventos gastronómicos, además de distintos sabores, tiene un aspecto diferente: para los que llevan dulce como mermeladas cortan el churro en rodajas no muy gruesas, para que los productos con los que los acompañan cobren protagonismo, al tiempo que ofrecen una nueva estética para ser servidos como canapés en eventos como bautizos y comuniones. Les llaman bocachurros. El nombre lo dice todo.

¿Qué les llevó a probar estas mezclas de ingredientes?. Su inquietud por hacer cosas novedosas, por sorprenderse a ellos primero y, después, a la clientela. «Nos gusta innovar, explorar cosas nuevas. Es la forma de crecer profesionalmente y de descubrir mezclas interesantes», relata Sandra. Si las claves para hacer un buen churro son «un buen aceite y una buena harina», para conseguir los mejores bocachurros hay que seguir cuidando la materia prima. Son sus palabras, pero también la de sus clientes. Los que comenzaron a comer sus churros porque descubrieron, sorprendentemente, que «no les repiten».