Mientras los extrabajadores del GES de Valga piden su reapertura, la Xunta afea a O Grove que reclame para sí ese servicio a costa de desproteger a los municipios del Ulla
31 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Desde A Guarda, desde Valdeorras, desde Castro Caldelas... Desde un sinfín de puntos de toda Galicia llegaron ayer a Valga profesionales de las emergencias. Integrantes de los diversos GES en activo de todo el territorio acudían a solidarizarse con quienes, hasta el pasado 31 de diciembre, formaban el servicio que cubría a los municipios del Baixo Ulla. Eran doce personas que se quedaron sin trabajo después de que el Concello, tras un largo conflicto laboral, decidiese desmantelar el servicio. La plantilla, entre lluvia y petardos, advertía ayer que ha presentado una demanda por despido nulo, al considerar que no hay justificación para el cierre del GES de Valga. Quieren ser readmitidos y quieren, sobre todo, que el GES siga operando desde donde lo estaba haciendo.
Se resisten a dar por desmantelado el servicio. Un servicio por el que se ha interesado ya el gobierno local de O Grove, cuyo alcalde, José Cacabelos, se lamentaba amargamente porque la Xunta desestimase su solicitud de reubicar ese grupo de emergencias en la península meca. Desde Vicepresidencia, dieron ayer réplica a las palabras del regidor socialista. Y lo hicieron para recordarle que una comisión de emergencias integrada por la Xunta, la FEGAMP y las diputaciones decidió por unanimidad, el pasado mes de diciembre, «aprobar a designación do Concello de Caldas de Reis como sede do GES que da cobertura aos concellos de Valga, Pontecesures, Catoira, Caldas de Reis e Portas». Se acordó, también, dar traslado de ese acuerdo al municipio afectado, que desde entonces calcula si ese movimiento le interesa o no.
Mientras Caldas deshoja la margarita, los extrabajadores de Valga mantienen viva la esperanza. Y al alcalde de O Grove se la ha quitado de golpe Vicepresidencia, al indicarle que su propuesta de llevarse el GES a O Grove es inviable. «No caso de que este concello fose a sede dese GES, os concellos de Valga, Pontecesures, Catoira, Caldas, Portas e Moraña, distantes do Grove uns sesenta quilómetros, quedarían sen unha atención adecuada».
O Grove, lejos de todo
A ese argumento pueden contestar, desde O Grove, que esta localidad tiene una situación territorial muy particular, esquinada y al menos a treinta minutos del parque de bomberos de Ribadumia; a más de diez de la base del GES de Sanxenxo. En el municipio funciona un grupo municipal que aspira a convertirse, al menos, en subsede GES. Y no es por el nombre: es por las puertas que les abrirá esa condición para acceder a los medios que necesita. Porque, aunque en los últimos años el gobierno local ha hecho importantes inversiones para dotar a este servicio, este estaba bajo mínimos y siguen faltando medios básicos, como una bomba urbana ligera o un equipo de excarcelación.
Para justificar esas demandas, son muchos los argumentos. Por un lado, las isocronas y esa realidad temporal que coloca a O Grove lejos de sus puntos de referencia externos. A ello hay que sumar la gran cantidad e visitantes que llegan al municipio, la red industrial o la actividad marítima, intensa en la villa. Todo eso hace que los peligros potenciales se disparen. Y hay que estar preparados para cuando lo peor ocurra, porque «os bombeiros ou os compañeiros de Sanxenxo non sempre poden vir, e se veñen van tardar», según relataba ayer el coordinador de Emerxencias de O Grove, José Antonio Álvarez.
La realidad que describe es tan evidente que, a estas alturas, ni la Xunta la niega -sí lo hizo en el pasado-. En un comunicado hecho público ayer, Vicepresidencia reconocía la «singularidade e especiais necesidades do Grove na cobertura de emerxencias», y por eso «colaborou varios anos a través dun convenio específico para contribuír ao sostemento dun servizo municipal, xunto co Concello e a Deputación, que é a administración competente». Dicho convenio, aseguró ayer al Xunta, no se firmó el año pasado por «presentarse a solicitude fóra de prazo», pero en los últimos ejercicios las cantidades llegaron a sumar 164.000 euros.
La Xunta, por lo demás, quiso recalcar que, además del servicio de emergencias local, los vecinos de O Grove cuentan con el respaldo de Sanxenxo y la asociación de voluntarios de Protección Civil, integrada por 39 personas a la que la Xunta ha entregado en los últimos años material valorado en 60.000 euros, además de 24.000 más para otros gastos.