«Con mucha tristeza» los propietarios de esta emblemática finca colgaron ayer el cartel. Están cansados de presentar proyectos que nadie respalda
26 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Con una tristeza terrible. Los herederos de la Torre de Escuredo fueron ayer a O Grove con un único objetivo: colgar el cartel de «se vende» en esta emblemática propiedad. Tras años de lucha, tras presentar un sinfín de proyectos, se han rendido. Ya no pueden más. Están cansados de pelear con todo el mundo para sacar adelante un plan que permita devolver parte del esplendor perdido a esta finca. «Son muchos años y muchas guerras, pero esto se ha terminado», aseguran. En las redes sociales ya han surgido las primeras voces que reclaman al Concello que adquiera este inmueble.
«Llevamos quince años presentando todo lo que se nos pide. Hicimos cuatro estudios de detalle. Esto es un aburrimiento, una lucha a la que no le vemos salida», explican los herederos de esta emblemática finca. Tenían un proyecto que no solo permitía renovar por completo la vivienda, sino que también buscaba tapar la enorme medianera que se levantó al lado hace unos años y esconder la estructura de un edificio abandonado que se ubica en la parte de atrás. Contaban hasta con el respaldo de Patrimonio. Pero ni así pudo salir adelante. Hace dos años, los propietarios vieron en la redacción de un nuevo plan xeral una oportunidad para sacar adelante su proyecto. Pero el municipio sigue a la espera de ese documento y a ellos se les ha acabado la paciencia.
La simple colocación del cartel en este emblemático inmueble despertó un gran revuelo en las redes sociales. Muchos parecen ser los partidarios de que el Concello de O Grove se haga con esta finca y ubique en ella infraestructuras tan necesarias como el centro de día o el auditorio. Ya hubo un primer intento en 1987. Entonces, el aparejador municipal hizo un informe en el que afirmaban que era recomendable adquirir el inmueble para poder conservarlo. El consejo no fue atendido por los responsables políticos de la época y los herederos tampoco confían en que ahora lo hagan, aunque reconocen que no han hablado con el alcalde.