La mayoría son chavales de 16 años aunque hay casos de todo tipo. Paula, de 31, hará la comunión y se confirmará el mismo día en O Grove
10 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Mayo y junio son los meses por excelencia de las comuniones y de las confirmaciones. Un regimiento de niños y adolescentes pasarán por las distintas parroquias de la comarca para recibir los sacramentos, y más de un adulto también. Alguno incluso hará doblete. Es el caso de Paula Magdalena, una vecina de Sanxenxo de 31 años, que el día 24 acudirá a la iglesia de San Martiño de O Grove para recibir su primera comunión y para confirmarse.
A los once años viajó a Galicia desde México y en esta transición se quedó sin vestirse de blanco. A los 16 años se planteó resolverlo, pero a esa edad «me daba vergüenza». Y ahora, con las ideas más claras, ha decidido dar el paso y hacer un dos por uno. Es madrina de un niño y no descarta casarse por la Iglesia de modo que Paula empezó en enero las preparaciones con Don Antonio.
Junto a ella lo hicieron otras dos mujeres, vecinas de Grove. María del Carmen Domínguez da el paso a sus 60 años, pero no porque haya decidido ahora confirmarse en su fe católica. Lo hace porque cuando el año pasado quiso ejercer de madrina le advirtieron de que su nombre no figuraba en el registro eclesiástico de personas confirmadas. Fue toda una «sorpresa porque siempre creí que lo estaba», relata. De hecho, está casada por la Iglesia «y mis hijas todas hicieron la confirmación». Tras el sofoco inicial, decidió arreglar los papeles y el día 24 tendrá una doble cita: en la parroquia y con las urnas.
Los rezagados
El caso de Cristina Bea es más corriente. Tiene 47 años y si no se confirmó antes fue «por dejadez». «El año pasado quise ir de madrina de Iria y me dejaron hacerlo con el compromiso de que este año me tenía que confirmar». Así que ahora se intercambiarán los papeles y será la madre de Iria quien la acompañará al altar.
La falta de interés y la falta de tiempo son las razones que explican que la mayoría de los adultos que reciben el sacramento después de los treinta no lo hayan hecho antes, cuando tocaba, a los 16. Esa es la edad que fijan la mayoría de las parroquias para hacer la confirmación. Los jóvenes siguen respondiendo, aunque cada vez menos. El laicismo gana terreno en todas partes, pero hay excepciones. En la parroquia de Santa Mariña Dozo de Cambados este es un año bueno. Setenta y una personas estarán el día 16 de mayo en la iglesia para confirmarse. Una cifra que se queda lejos del centenar que se alcanzaba en otras épocas pero que, en todo caso, se sitúa por encima de la media. «Non é fácil pero eu sempre creín na nosa xuventude», apunta el párroco José Aldao.
En Vilagarcía ciudad deben unirse las dos parroquias, Santa Eulalia y A Nosa Señora da Xunqueira, para sumar esta cifra. El 23 de mayo le toca a los primeros y en junio, a los segundos. En el salón parroquial de A Xunqueira se reúne cada miércoles uno de los grupos, el de los jovencitos. Los cinco adultos que también se confirmarán este año se preparan a parte, con el sacerdote Manuel Cachaldora.
Los chavales están a punto de culminar dos años de preparación. Tienen libro y tres monitores: Pablo, Puri y Dolores. Estas últimas llevan casi veinte años ejerciendo de catequistas, «desde que llegó Don Manuel y pidió gente», explican, y su experiencia les dice que los chicos acuden cada vez con más responsabilidad y más compromiso. Por su parte, los chavales de A Xunqueira explican que todos están allí por voluntad propia y convencidos de lo que van a hacer.
Ellas tienen ya muy claro que quieren casarse por la Iglesia y ellos, también, «si me caso», puntualiza alguno. Les cuesta más pronunciarse en público sobre cuestiones como la postura de la Iglesia acerca del uso de anticonceptivos o el aborto. Una chica sí se moja: «Si hay una violación deberían dejar abortar».
Ellos están a punto de concluir este proceso. Otros vendrán. En A Xunqueira, en Santa Mariña y en otras parroquias se formarán nuevos grupos para iniciar una preparación que les llevará hasta los 16 años, aunque no todos los chavales podrán hacerlo en su iglesia.
En algunas parroquias no se juntan personas suficientes de modo que los interesados deben buscar un grupo en el que poder prepararse para la confirmación. Así ocurrió este año en San Vicente de O Grove. Solo se apuntaron tres personas, y con la escasez de curas y catequistas que hay, es imposible atender grupos reducidos. El párroco Ventura Martínez da una idea: «En esto también hay que ir pensando en ir a la centralización».
tiempo de confirmaciones en la comarca
Los chicos dicen que actúan según su criterio y que se quieren casar por la Iglesia
María de Carmen se prepara a los 60 para recibir un sacramento que creía que ya tenía