Muere un hombre en Meis intoxicado por un generador al tratar de restablecer el suministro eléctrico de un supermercado

Serxio González Souto
Serxio González MEIS / LA VOZ

MEIS

Imagen del almacén del supermercado de Meis donde un hombre murió intoxicado por un generador
Imagen del almacén del supermercado de Meis donde un hombre murió intoxicado por un generador

La víctima, de 36 años e hijo de la propietaria del establecimiento, fue encontrado esta mañana en el almacén tras haber acudido anoche a comprobar por qué se había ido la luz. La concentración de monóxido superaba en 15 veces el límite de un atmósfera viciada

04 feb 2026 . Actualizado a las 17:51 h.

Los habitantes del pequeño municipio de Meis, ubicado en el corazón de O Salnés, se han despertado este miércoles con un nudo en la garganta, golpeados por una inesperada tragedia. Esta mañana, cuando sus compañeros se disponían a iniciar su jornada laboral en el supermercado de Mosteiro, el núcleo central del concello arousano, se encontraron en su interior con el cuerpo sin vida del hijo de la propietaria del establecimiento. Un hombre de 36 años que también trabajaba allí y que había acudido la noche anterior al local para tratar de restablecer el suministro eléctrico. La hipótesis que se maneja sobre la causa de su fallecimiento apunta a una intoxicación desencadenada por los gases de un generador, que debió de poner en marcha. Los medidores registraban una concentración de monóxido de carbono que multiplicaba por quince el límite de una atmósfera considerada tóxica.

La cadena de temporales que se suceden sobre Galicia parece haber afectado a una de las líneas eléctricas que alimentan Mosteiro. Una parte del lugar comenzó a tener problemas de abastecimiento hacia las once de la noche del martes. Tuvo que ser entonces cuando los propietarios del supermercado —una familia oriunda de Barro que lleva muchos años instalada en Meis, donde es conocida y apreciada— recibieron la alerta sobre la falta de energía. La víctima acudió a las instalaciones para comprobar qué sucedía y buscar la forma de que las cámaras frigoríficas siguiesen funcionando para no perder la mercancía que se conservaba en ellas. La Guardia Civil supone que el hombre encendió un grupo de generación por combustión, del que dispone el negocio para salvar este tipo de incidentes mientras el suministro general no se restablece. Debió de aprovechar la ocasión para realizar alguna tarea más dentro de sus dependencias, sin percatarse del monóxido que el aparato estaba desprendiendo, hasta el punto de perder el conocimiento y, con el paso del tiempo, también la vida al seguir respirando las emanaciones.

Supermercado de Meis en el que murió intoxicado un hombre de 36 años a la tratar de restablecer el suministro eléctrico con un generador
Supermercado de Meis en el que murió intoxicado un hombre de 36 años a la tratar de restablecer el suministro eléctrico con un generador MARTINA MISER

Cuando el resto de la plantilla se incorporó a su puesto de trabajo, poco antes de las nueve de la mañana, nadie se percató en principio de lo que había ocurrido. Solo al descender al almacén del supermercado, un habitáculo de unos 45 metros cuadrados situado en una planta inferior a la de la superficie comercial, descubrieron el cuerpo de su compañero. Era allí donde se encontraba también el generador, que se alimenta de gasolina y no solo proporcionaba un suministro de emergencia a las cámaras del negocio, sino también a una bomba que achica agua y evita que el local se inunde cuando las lluvias son tan fuertes y persistentes como lo están siendo este invierno.

Tras recibir una llamada telefónica, el 112 movilizó de inmediato al 061, uno de cuyos equipos se desplazó a Mosteiro. Los sanitarios acostumbran a portar un detector de gases para los casos en los que deben acceder a dependencias cerradas. A pesar de que cuando llegaron al supermercado este ya estaba siendo ventilado, el medidor registró una concentración demasiado elevada, por lo que solicitaron la intervención del Servicio Provincial de Bombeiros de Pontevedra. Los operarios de la base de Ribadumia constataron que, efectivamente, era así. Para hacerse una idea del punto hasta el que había crecido la toxicidad, una atmósfera que presente veinte partes por millón de monóxido de carbono se considera ya viciada. En el almacén de Mosteiro se alcanzaban las trescientas unidades.

Quienes asistieron al operativo hablan de un cúmulo de fatalidades. Desde el mal funcionamiento del grupo de combustión hasta el hecho de que el almacén sea un habitáculo no demasiado espacioso, que apenas posee una pequeña puerta, desde la que se accede a él desde la planta comercial, y un portalón de garaje como elementos que permitan una mínima ventilación. Teniendo en cuenta que el monóxido de carbono no desprende olor, cualquiera que permaneciese durante unos minutos en un ambiente tan saturado como el que presentaba esta estancia acabaría desmayándose. La alcaldesa de Meis, la socialista Marta Giráldez, resumía el sentir de sus vecinos poco después de conocer lo que acababa de ocurrir: «É unha enorme traxedia, un verdadeiro golpe que nos ten conmocionados». El Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia se ha hecho cargo de la investigación.