Acisclos: uno raíces, el otro, alas

tareixa taboada OURENSE

CATOIRA

Santi M. Amil

Acisclo Manzano y Acisclo Novo comparten muestra en el Marcos Valcárcel

02 jun 2014 . Actualizado a las 06:00 h.

«Ti revélasme canto eu son, e por ti sei, canto sei de min?» (Manuel Catoira). Tradición y modernidad sincretizados en dos personalidades, temperamentos artísticos y lenguajes diferentes en Acisclos en el espacio Marcos Valcárcel; exposición conjunta de dos generaciones de creadores: el escultor de dimensión internacional Acisclo Manzano y la revisión del concepto de escultura desde un lenguaje sígnico propio de Acisclo Novo. La poesía de Acisclo Manzano se define en imágenes compactas de volumen diverso. De sus manos de alfarero, el genio devuelve al espacio la emoción que las palabras pierden en sus concavidades, convexidades, rugosidades e incisiones de los que surgen las anatomías ondulantes con la presencia del eterno femenino panteísta y fértil en las líneas dinámicas y los torsos rotundos y escuetos presentados con la simplicidad inalcanzable de los maestros, lo sublime sugerido en la transformación de lo emocional en volumen. Formas de suave atemporalidad en un espacio infinito minimalista y helénico.

Sus torsos antropomorfos, legados de un pasado de Damas de Elche y Viduedo y Victorias de Samotracia, escuetas y pisciformes en una sutil configuración abstracta presente en el tótem primitivo de culturas pretéritas. De la magia propiciatoria y pagana a los Cristos de la Catedral con sus ilimitadas lecturas iconográfico-simbólicas y su espacial sincrética de pasión y martirio en el drama expresionista y anónimo de formulas espectrales de un devenir eterno. En el itinerario artístico, se advierte la evolución de su lenguaje en más de medio siglo de pasión escultórica.

El académico, presenta en sus bajorrelieves, terracotas, barros refractarios y bronces, una evolución de la escultura influida por Giacometti, Moore, Brancusi y Pevsner en la conquista del espacio y la expresión y en la aproximación a postulados más sintéticos y abstractos sin abandonar el esquema figurativo. La obra policromada en rojo exultante eleva los volúmenes y el azul los aleja en profundidad, como en dorados de vetustos exvotos mutilados con el que el escultor revierte el peso de la memoria.

La potencia de la obra contenida en un espacio acotado viene dado por el tratamiento que Acisclo hace en su dominio sobre el material, al que suaviza en ocasiones en los pulimentos y las pátinas y revoluciona en la furia de las incisiones, en la hipertrofia de los volúmenes y en la levedad del hueco, que desprovisto de masa alarga en sus luces y sombras el eco clásico de Calpurnia y de las ninfas del Miño, musas esquivas y acuáticas coronadas por el infierno ancestral, cálido y matriarcal de las Burgas.

Imágenes mentales

La narrativa de Acisclo Novo es transgresora en su iconografía visual de ruptura entre el objeto y el lenguaje. Su pasión desapasionada se traduce en imágenes mentales, productos culturales y prototipos propios del diseño.

Desacralizado el objeto artístico en la pérdida del aura y del contexto que supone su transformación en producto industrial se revierte una vez más el lenguaje a través de la dimensión semántica mediante el recorrido literario del título de la obra, alterando el significado de los objetos, estableciendo un juego conceptual interpretativo entre los elementos culturales, estéticos y perceptivos, entre lenguaje y objeto sublimado y reconvertido en pieza de arte al ser liberado de su función útil.

La transfiguración de la naturaleza, el canibalismo cultural del arquetipo juvenil y urbano, lo cambiante y móvil frente al peso de la memoria, del pasado estático y peraltado es una invitación a la superación, a la fantasía y a la creación adulta e inteligente en la plasticidad de sus artefactos. La percepción de la inestabilidad en equilibrio aplomado de funambulista y la vacilante seguridad en si mismo se percibe en obras como Silva, Narciso o Poeta en espera en la breve historia con final explosivo de Afterpop y en el silencio cómplice de Eco. Ofrece una experiencia directa entre la obra, el espacio que interviene y el sujeto expectante. Un posicionamiento dialéctico desde la revisión del ready made y de los objets assistés anulando su crueldad dadaísta y reivindicando la paradoja emocional que suscita.

crítica de arte