Ángel Cores, la despedida de «un músico de corazón»

La Voz CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

MONICA IRAGO

Recibirá este domingo a mediodía un homenaje en la parroquia de Cambados con la que tanto colaboró

21 mar 2026 . Actualizado a las 20:13 h.

Una vida bien vivida. Ese es, quizás, el mejor legado que un ser humano puede dejar tras de sí. Ángel Cores Sanromán, Pilo, parece haber logrado ese objetivo. Falleció esta semana, a los 87 años de edad, y quienes lo conocieron en cualquiera de sus múltiples facetas vitales aseguran que era «un bo home». Uno de esos a los que no les costaba mucho echar una mano sin esperar nada a cambio.

Pilo fue taxista y puso en marcha el hotel El Duende. Pero, aunque desempeñó ambos oficios con ganas y vocación de servicio, todo el mundo sabía que su verdadera pasión estaba en otro lado: la música. Fue así desde siempre, desde que siendo un rapaz de doce años aprendió a tocar el acordeón. «Estivo en varias orquestras clásicas, das de antes, ademais de participar na fundación de Los Duendes», nos contaba hace unos años, cuando la parroquia le rindió un homenaje, su hija Ángeles, que junto con Manuel Ángel y Enrique forman el primer escalón de la familia que forjó con su mujer María Luisa y que continúa con sus nietos.

En Los Duendes, Pilo hizo equipo con Alfonso Galbán y un puñado de grandes músicos, que consiguieron dejar huella en la memoria colectiva de toda la comarca. Pero iba ha hacer muchas otras cosas. En su tierra, Cambados, se encargó de crear el coro que recorría las parroquias de Cambados llevando la música a los oficios que la precisaban. Y siempre le gustó tocar el órgano en la misa de los niños, la de cada domingo al filo del mediodía. Fue durante una de esas misas cuando la parroquia quiso rendirle homenaje. Y este domingo, la iglesia volverá a ser escenario de un ejercicio colectivo de memoria, recuerdo y respeto: los actos litúrgicos serán de nuevo un homenaje para aquel «bo home» que condujo un taxi, que arrancó un hotel y que, sobre todo, siempre se esforzó por sacar la música que llevaba dentro para compartirla con quienes estaban a su alrededor, repartiendo aquello que pudieran necesitar: alegría, sosiego o aliento.