Desconcierto fue el único rías baixas que logró el Gran Bacchus de Oro en la última edición de los premios
18 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Esta es la historia de un vino. Concretamente, de un rías baixas. Su nombre es Desconcierto y acaba de llegar a los mercados. De esta primera cosecha se han elaborado apenas cuatro mil botellas. Pero, fiel a su nombre, este albariño ha sembrado el desconcierto entre el jurado de los prestigiosos Bacchus. Le ha otorgado dos de sus máximos galardones, el Gran Bacchus de Oro y el Gran Bacchus de Oro a la mejor nueva marca. No está mal para un recién llegado. Detrás de este vino se esconde también otra historia. La de su enólogo, Antonio Galiñanes. Su casa es su bodega, y viceversa. Porque ha construido una bodega urbana, boutique como le gusta a las publicaciones especializadas, desde la que aspira a hacerse un hueco en los mercados más exigentes. Ofrece «un vino honesto» elaborado, en exclusiva, «con uva comprada a los viticultores de Cambados».
Antonio Galiñanes no es nuevo en esto de elaborar vino. Comenzó a trabajar para la administración judicial del Pazo Baión y, más tarde, para Freixenet. Motivos familiares le llevaron a desvincularse del mundo del vino, «ahora, diez años después, he decidido volver con una marca propia», explica. Que nadie piense que Desconcierto es un proyecto improvisado. Lleva ya años en la cabeza de este enólogo. Y por eso cuando construyó su casa «fue diseñada por Recuna buscando la compatibilidad entre la vivienda y la bodega», relata. Ese fue el origen. Pero había algo más que este enólogo tenía claro. «Pensamos que lo que teníamos que poner en valor era la uva y el vino que se produce en Cambados», explica. Porque tiene la teoría de que la vid que crece en este municipio «tiene unas características especiales porque el viñedo está expuesto al mar de forma directa y el suelo también es diferente», asegura. Su máxima es: «máximo respeto por la uva y la parcela donde se produce, mínima intervención en el vino y un gran cuidado en todo el proceso». Su objetivo, «elaborar un vino honesto, que represente el terroir cambadés», asegura.
¿Cuál es el secreto que ha conquistado al jurado de los Bacchus? «La uva es el secreto. En realidad el premio es más mérito de los viticultores que mío», sostiene. El resto, «es todo muy artesanal, muy manual». ¿Y el nombre? «Cuando hicimos la casa la gente se preguntaba qué era, porque tenía las ventanas redondas. Estaba desconcertada. Cuando arrancamos con la bodega decían que cómo iba a hacer vino en casa», Así que le quedó. Hasta el jurado del premio ha destacado que el vino «tiene un desconcertante carácter atlántico».
Hacerse un hueco en una denominación como Rías Baixas no es fácil, reconoce Galiñanes. A pesar de los premios. «La única forma de entrar en el mercado para gente nueva como nosotros es intentar hacer cosas diferentes, buscando nichos de mercados que no estén masificados», asegura. La alta hostelería y los mercados internacionales serán su principal objetivo. Por eso se han cuidado al máximo todos los detalles, también en lo que al envoltorio se refiere. La etiqueta habla de la Cambados Urban Winery, o lo que es lo mismo, la bodega urbana de Cambados. Y se ha vestido la botella con papel blanco, «buscamos la diferenciación, y este es un traje que te deja ver a través», sostiene. Ni siquiera en el envoltorio se olvida este albariño de sus raíces. «Ninguén no desconcerto desta casa sen dono, sabe si está esperto ou metido nun sono». Las palabras son de Cabanillas y están recogidas también en la botella.
«Nariz muy intensa con notas de fruta madura que recuerdan a melocotón blanco, pera y manzanas», reza la ficha de cata. Así que para maridarlo nada mejor «que un pulpo. Con pulpo á feira sin duda. También con cualquier tipo de marisco o pescado», explica. Galiñanes no solo es un enamorado del vino, más concretamente del albariño, también de la cocina. «Me encantan cocinar, pero no tengo tiempo», explica. El pulpo y los asados son su especialidad. Siempre, claro está, que vayan acompañados de cierto Desconcierto.