Los contenedores de recogida de prendas que instala la oenegé son la base de nueve puestos de trabajo
09 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Se llama Arroupa Santiago, nació en Compostela en diciembre y, en apenas tres meses, ha sido capaz de emplear a nueve personas. Más allá del gerente y el educador contratados por Cáritas, los otros siete puestos de trabajo han permitido rescatar de la exclusión social a otros tantos ciudadanos, uno de ellos procedente de Vilagarcía, sobre los que la crisis había descargado su peso desigual y discriminatorio. La idea parte del establecimiento de una serie de puntos de recogida de ropa usada. Las prendas son trasladadas a una nave ubicada en Santiago, donde son recuperadas, distribuidas y comercializadas a través de las tiendas que la oenegé está abriendo en la capital gallega, en A Coruña, Pontevedra y Vigo. «O normal -aseguró ayer el director diocesano de Cáritas, José Anuncio Mouriño- é que pola súa entidade pronto haxa outra en Vilagarcía». El objetivo final es conseguir un coste cero, es decir, que la iniciativa se autofinancie, y que a partir de ahí cualquier beneficio se reinvierta en la creación de más empleo.
«En xuño ou xullo -calcula Anuncio Mouriño- deberiamos ter outros tres traballadores». Su presencia, junto a la del responsable de Cáritas en Vilagarcía, Francisco Fernández, respondía ayer a la firma de un convenio que permitirá a la organización incrementar notablemente el número de sus contenedores de vestimenta en la capital arousana. De momento hay solo uno, en el atrio de la iglesia parroquial de Santa Baia, pero pronto serán seis. En Cambados y Catoira se han firmado acuerdos similares, con la idea de ir cerrándolos también en el resto de municipios de O Salnés.
Por ahora, los puntos de recogida en la comarca son once. Una vez en sus manos, Cáritas clasifica la ropa y remite la directamente aprovechable a sus tiendas y sus roperos. La que tendría menos salida en Galicia se envía a países con menos recursos. Por fin, la que carece de aprovechamiento es eliminada de forma ecológica; salvo los tejidos de hilo, que sí son reutilizados en la confección de nuevas prendas.
Mouriño aprovechó la ocasión para llamar la atención sobre la cronificación de la pobreza al hilo de la crisis. El alcalde, Alberto Varela, subrayó el valor de su labor. Y Tania García recordó que la precariedad está golpeando en mayor medida a las mujeres.
«Os pobres son máis pobres e os ricos son máis ricos; a crise pasa pero non de forma igual para todos»
José Anuncio Mouriño