Pasado el día ¿se acabó la romería?

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

A ILLA DE AROUSA

Los disfraces volvieron a tomar las calles de O Grove y A Illa, una semana después de piñata.
Los disfraces volvieron a tomar las calles de O Grove y A Illa, una semana después de piñata. M. ferreirós< / span>

El aplazamiento de los actos del Entroido por culpa de la lluvia divide a la opinión pública

21 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En Piñata no pudo ser. La lluvia y el viento se cebaron con la comarca el pasado fin de semana y eso obligó a aplazar, que no suspender, todos los desfiles de carnaval. En A Illa y O Grove se resarcieron ayer; en Vilagarcía y en Vilanova lo harán hoy y carrozas y Momo podrán por fin salir a la calle. Pero no todo el mundo lo ve con buenos ojos. Hay quien opina que en el Entroido habría que aplicar el criterio que se sigue con la Cabalgata de Reyes. Si Sus Majestades no pueden salir el 5 de enero ya no lo harán más hasta el año próximo. De modo que si en el Entroido llueve, una de dos, o se sale igualmente aunque sea con paraguas, o mejor se despide la fiesta hasta el año siguiente. Quienes opinan de este modo exponen argumentos relacionados con la tradición y con la religión «porque se seguimos aprazando vai chegar o Nazareno cos disfraces na rúa», apuntaba un vecino de Vilanova. Pero todo indica que son una minoría.

En el sondeo realizado por esta redacción hubo mayores pronunciamientos a favor que en contra, y es que la gente tiene gana de fiesta, de cambiar de personalidad y de esconderse detrás de la careta. Cómo si no se explica el furor que está habiendo en los últimos años por celebrar carnavales de verano. Lo hubo en Vilagarcía y los hay también -al menos el año pasado se celebraron- en Cambados, Vilanova y A Illa de Arousa.

La diversión manda pero tras estas choqueiradas extemporáneas también hay razones económicas. La fiesta genera movimiento y eso se traduce en negocio para las tiendas y, sobre todo, para los bares, pubs y discotecas. De hecho, casi siempre son los hosteleros quienes están detrás de este tipo de iniciativas, en busca de fórmulas para atraer clientela a sus locales. Por eso es difícil encontrar a un empresario del sector que critique la decisión de los concellos de aplazar los desfiles. Los miles de personas que tendrían que haber salido a la calle para disfrutar del carnaval el martes se quedaron en casa y ni compraron palomitas, ni se fueron a la cafetería, ni de tapeo por la noche. El sábado y domingo de piñata también llovió así que la tercera tendrá que ser la vencida.

La supresión de los desfiles también supuso un varapalo para los grupos que se apuntaron en las respectivas comitivas. Cuando no se reparten premios se otorgan gratificaciones por el mero hecho de participar, y estas contribuciones dinerarias son muy bien recibidas para ayudar a sufragar los gastos de vestuario, maquillaje y demás logística que precisa el carnaval.

Más allá de las pérdidas económicas, queda la frustración de no poder enseñar al público el trabajo e ilusión que se vuelcan en las carrozas y en los disfraces y de perderse la ocasión que brindan estas fechas para pasarlo bien. «Es muy triste tener que dejar en el almacén unas carrozas que nos cuesta semanas de trabajo preparar», explica Manuel, un arousano que lleva años participando en el desfile de Vilagarcía.

Nunca es tarde si la dicha es buena. Hoy tendrá ocasión de desquitarse por las calles de la ciudad y esta vez no hay temor de que la lluvia agüe la fiesta. Las previsiones indican que hoy lucirá el sol en la comarca. El problema va a ser otro. No va a haber carroza, comparsa ni charanga para tantos desfiles porque coinciden actos en Vilagarcía, Vilanova, Pontevedra y Sanxenxo. Inevitablemente van a registrarse bajas.