Cómo se miman el Celta y sus cachorros carcamáns

Las estrellas del club celeste Nolito y Guidetti hicieron las delicias de un abarrotado Auditorio de A Illa nutrido mayormente por niños que supieron agradecer el gesto de sus ídolos 

A pesar de la excitación por ver a dos de sus ídolos, los jóvenes carcamáns supieron hacer cola pacientes.
A pesar de la excitación por ver a dos de sus ídolos, los jóvenes carcamáns supieron hacer cola pacientes.

Visto lo visto a primera hora de la noche de ayer en el Auditorio de A Illa de Arousa, alguien en el Celta de Vigo debería ir pensando en reclamar para sí ese lema de la aristocracia del fútbol español del ?más que un club?. Por la ola de ilusión que genera el equipo, pero sobre todo, por cómo lo consigue. Con sus estrellas con la tierra siempre por cielo, con una sonrisa permanente mirando las caras iluminadas de tantos y tantos chavales embelesados. Las que ayer tenían los varios cientos de cachorros movilizados por la Peña Carcamáns al anuncio de la visita de Nolito y Guidetti para una sesión de fotografías y firma de autógrafos al lado de casa. Con los dos delanteros derrochando un buen rollo sin dobleces dadas las circunstancias con las que se trasladaban desde Balaídos recién finalizado su partido de Liga frente al Valencia, precedidos de un par de centenares de carcamáns.

Así se pierda 1-5

«¿Sabedes como quedou hoxe o Celta? Arrancó el hombre-orquesta del mundo de la escena gallega, el vilagarciano Carlos Blanco. Un celtista de toda la vida que quiso comenzar reconociendo el esfuerzo que Guidetti y Nolito estaban haciendo. Por el mal trago del 1-5 encajado poco más de una hora antes, pero también por sus compromisos internacionales, que en el caso del sueco lo llevaban esta madrugada a coger un avión para sumarse a su selección. Y tal y como explicó el maestro de ceremonias «como os Reis Magos», Guidetti y Nolito llegaron de uno en uno. Con el sueco tirando de simpatía y una muñeca de tenista para mantener el pabellón celeste bien alto hasta la aparición del andaluz.

Equipo A, y la Rianxeira

Al son de la conocida canción de cabecera de la serie del Equipo A entró Guidetti. Y con el Auditorio de A Illa lleno de entusiastas cantando la Rianxeira se puso en situación el escandinavo antes de sentarse en una mesa en el escenario, y empezar una de esas actuaciones que parece le gustan tanto a un tipo comprometido con el trabajo social como él -tiene una fundación de ayuda a la infancia en Kenia-. Comenzaba el carrusel de firma de autógrafos por papel, tela y cuero. Con muchos papis alucinando más que los hijos mientras formateaban las imágenes de la ilusión en píxeles en sus móviles y alguna que otra cámara digital -el propio Carlos Blanco recogió material para un corto con su teléfono-. Con la estampa de un bebé de meses en brazos de Guidetti, o la del que parecía ser el más espabilado de su clase pasándole su smartphone al celtista para que hiciera un selfie a dos sonrisas.

Baile y terremoto Nolito

Y media hora más tarde, Nolito apareció. Y cual barco el auditorio pareció escorarse hacia estribor, con los niños más relajados corriendo a la cola lateral que enfilaba la mesa de las estrellas. Los chavales corearon el nombre del internacional español. Como después hicieron con la ya archiconocida canción que un grupo sueco le dedica a Guidetti, a la que este respondió con una muestra de sus grandes dotes para el baile break. Dos horas después de su llegada Guidetti partía de vuelta a Vigo, y Nolito enfilaba a la cena del 17.º aniversario de la Peña Carcamáns.

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