El zigzag rojo que ahuyenta a los clientes de la avenida A Mariña de Vilagarcía
AROUSA
Comerciantes de la céntrica calle vilagarciana se quejan de que la nueva señalización despista a los posibles compradores
06 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«La señal pone Servicios y la gente no sabe a qué se refiere, tiene miedo a la posible multa y ya no para». La frase es de uno de los comerciantes de la avenida de A Mariña, que han visto como una remodelación que, en teoría, les iba a beneficiar a ellos y a los usuarios del nuevo centro de salud cuando este se ponga en marcha, les está perjudicando.
Encontrar plazas en esa zona era más que complicado incluso tras la implantación de la ORA. Ahora es todo lo contario. «Hay días que a las seis de la tarde está toda la calle libre porque la gente tiene miedo de que les multen», explica uno de los comerciantes del lugar.
El quid de la cuestión es que con la nueva ordenación de la zona, que ha abierto una pasarela peatonal —ya cuestionada en su día porque desde algunos sectores se argumentaba que desplaza a los peatones a la calzada en beneficio de los establecimientos hosteleros y sus terrazas— la doble fila se ha ido al garete porque no caben ya dos coches en paralelo en esa vía. La idea que tenía el Concello era que esas compras rápidas se realizaran dejando el coche sobre las líneas rojas por un espacio de media hora como máximo, pero el resultado dista mucho de ser el esperado.
Lo que está pasando, al menos a tenor de lo que manifiestan algunos de los comerciantes de la zona, es que los hipotéticos clientes le han cogido tirria al lugar —cabe recordar que la Policía Local de Vilagarcía tiene un «multamóvil» que registra el tiempo que cualquier vehículo está estacionado a su paso— y han decidido buscar alternativas a la hora de sus compras rápidas.
De hecho, y al margen de explicar boca a boca cuáles son las normas que rigen ese zigzag rojo que tanto temen los conductores que huyen de las multas, algunos de los comerciantes ellos hasta han puesto carteles en sus puertas y escaparates intentando explicar algo que, parece evidente, no fue bien explicado.