La narcocasa del centro de Vilagarcía será tapiada para impedir una nueva ocupación

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

Un testigo observó cómo tres individuos abandonaban la vivienda de Os Duráns poco antes del incendio que acabó devorándola

13 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A grandes males, grandes remedios. Desde el 2022, el número 4 de la calle de Os Duráns, ubicado a un centenar escaso de metros de la Casa do Concello de Vilagarcía, funcionaba como una narcocasa. Su población flotante, consumidora de todo tipo de sustancias, las mismas con las que también se encargaba de trapichear, entraba y salía sin demasiado control. Ni la intervención de la Administración municipal ni el recurso de sus propietarios a la Justicia, ni tampoco la actuación de la policía, que ejecutó varios registros y detenciones a lo largo de todo este tiempo, se mostraron eficaces a la hora de encontrar una solución que puede llegar ahora, de la forma menos previsible: el incendio que ayer devoró el edificio, dejándolo inhabitable, marcará el fin de esta conflictiva ocupación. Al menos, esta es la intención de la propiedad, dispuesta a tapiar hoy mismo todos sus accesos para impedir que quienes hacían uso de la casa vuelvan a las andadas.

Será la Policía Científica la encargada de investigar el origen de un fuego que se declaró hacia las nueve y media de la mañana. Poco antes, un testigo asegura haber visto a tres individuos que abandonaban la vivienda a la carrera. Minutos más tarde, una columna de humo indicaba que algo en su interior iba bastante mal. Pese a todo, la estructura de la edificación ha demostrado una solidez pasmosa. Después de cuatro años de maltrato pertinaz, privada de abastecimiento de agua y electricidad, dejada de la mano de dios por lo que respecta al crecimiento de la maleza y la suciedad, había sufrido otro incendio meses atrás, y sin embargo sigue en pie. Construida en las primeras décadas del siglo pasado, a diferencia de otros inmuebles de la misma época la casa dispone de un forjado confeccionado con elementos metálicos que le proporciona una extraordinaria fortaleza. No la suficiente como para evitar que las llamas arrasasen su tejado, pero sí para que las paredes continúen en su lugar.

De ahí la premura con la que sus propietarios quieren cegar puerta y ventanas. No se fían. «Y hacen bien, porque esta gente ha aguantado ahí dentro sin agua ni luz, por no hablar de lo que ha llovido este invierno. Así que no sería extraño que quisiesen regresar pese a todo lo que el fuego ha dañado», opina un vecino de la calle, muy próximo al número 4. Este hombre no se explica que las cosas hayan llegado hasta este punto: ««La verdad es que nada de esto tiene sentido. Los jaleos, el trapicheo de droga a la vista de todo el mundo, la maleza, la basura y los excrementos que se acumulaban, y parece que nadie podía hacer nada».

Lo cierto es que tanto sus dueños como el Concello de Vilagarcía acudieron al juzgado. Incluso llegó a marcarse fecha para un desahucio que, sin embargo, nunca se ejecutó y cuatro años más tarde está a punto de hacerse realidad por la vía de los hechos consumados. Por fortuna, porque, entre otras cuestiones escasamente agradables, la narcocasa se había convertido en una ratonera, nadie ha resultado herido. Si los tres sujetos que fueron vistos escapando de la zona salieron, efectivamente, del número 4, podrán presumir de haber sido sus últimos inquilinos.

Tampoco los edificios colindantes han sufrido desperfectos, más allá del humo que tomó la calle de Os Duráns. La rápida intervención de los bomberos y el servicio de Emerxencias, apoyados por la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía, evitó que las llamas se extendiesen más allá de la maltrecha narcovivienda. Tres horas después de haberse declarado, el incendio estaba controlado. Extinguido el riesgo, el inmueble fue precintado a la espera de que sus titulares ejecuten el tapiado que debería terminar con tanta desazón.

La maleza devora el patio trasero de la narcocasa y se extiende hacia las propiedades de su alrededor
La maleza devora el patio trasero de la narcocasa y se extiende hacia las propiedades de su alrededor MARTINA MISER