Alba y Pili, su madre, están detrás de las colecciones cápsula que personalizan en «Querida Valeria»
11 mar 2026 . Actualizado a las 20:46 h.Fue un salto al vacío, arriesgar sin saber si vas a ganar. Tres años más tarde, no lo duda: «Mereció la pena, yo espero jubilarme aquí», explica la emprendedora Alba Méndez, el rostro detrás de «Querida Valeria», una tienda de ropa con sede en Vilanova de Arousa que va más allá de las modas. Desde su local, Méndez crea sus propias colecciones cápsula, customizando piezas de ropa con las que dejar huella: «Como me gusta decir, son prendas diferentes para mujeres únicas», explica la joven. Acaban de completar el lanzamiento de «Instinto», una serie formada por tres chaquetas personalizadas de las que hay muy pocas unidades: «La bautizamos así porque queríamos representar la fuerza, el empoderamiento, el seguir lo que uno cree que es correcto a pesar de los obstáculos que te ponga la vida», explica la joven. Cuenta, sin lugar a dudas, su propia historia personal.
El germen de «Querida Valeria» surgió allá por la ya lejana pandemia: «En 2020, durante el confinamiento, empecé a reflexionar sobre el rumbo que quería darle a mi vida», explica la joven. «Por aquel entonces trabajaba en una frutería y la idea empezó a rondar mi cabeza; a mí siempre me ha gustado la moda, pero de ahí a dar el paso... si me hubiesen dicho que iba a estar aquí tres años más tarde, no me lo hubiese creído», comenta.
Alba explica que, en ese tiempo de encierro, ya se imaginaba vendiendo la ropa que le gustaba, con su propio local, diseñando sus escaparates... El clic lo hizo tras pasar una situación de salud complicada: «Pensé que si no era ahora no iba a ser nunca», dice, y en 2023, con 24 años, lo dejó todo y abrió las puertas del negocio. Su madre fue y sigue siendo, un pilar fundamental en su vida: «Sin su apoyo hubiese sido imposible, me animó desde el minuto cero. Me decía: ‘¿Qué es lo peor que puede pasar? Si va mal, cierras y se acabó'», rememora.
Hubo momentos de debilidad, como ella misma confiesa, porque emprender no es fácil y más a nivel local: «Me cambié de bajo, aposté por introducir marcas pequeñas, como Almadiversa, de joyería, o Mad Influence, de moda. En definitiva, tuve que reinventarme», añade.
Las colecciones propias llegaron ya el primer año: «Sacamos una el primer verano que abrimos y funcionó muy bien», cuenta. La idea era lanzar una cada verano, pero en 2024 no fue posible por un problema personal. Lo retomaron en 2025, con una chaqueta personalizada que se agotó en pocos días. Este 2026 empezó por todo lo alto con los nuevos diseños.
Lleva su tiempo, al menos un par de semanas por pieza: «Sacamos a cuentagotas porque lo hacemos a mano y aunque parezca que no, lleva bastante trabajo», dice. Lo primero es pensar el diseño, luego ejecutarlo, cosiendo a mano o a máquina los parches o añadidos de cada una de las prendas. Suelen producir en función del tallaje, es decir, un diseño por cada una de las medidas, desde la XS hasta tallas grandes. La aceptación, asegura, es muy buena entre el público: «La gente lo valora porque de esta forma inviertes en algo único, en no ir vestida como los demás», explica. Hay también quien cuestiona los precios, sin darse cuenta del trabajo que hay detrás. Desde sus redes sociales, Alba insiste en la importancia de apoyar el comercio local: «Es apostar por la cercanía, por el trato personalizado y por mantener viva la esencia de las localidades pequeñas. ¿Qué nos queda si todas las tiendas cierran y se concentran en las grandes ciudades? Así, los pueblos mueren», asegura. Al pensar en cómo se ve en el futuro, se emociona y solo pide «seguir trabajando así, desde aquí, apostando por mis ideas».