Esconder en su dormitorio un disfraz de Pikachu relleno de cocaína puede costarle nueve años de cárcel

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Los dos acusados serán juzgados en la Audiencia Provincial de Pontevedra
Los dos acusados serán juzgados en la Audiencia Provincial de Pontevedra RAMON LEIRO

El hombre había repartido por su vivienda de Pontecesures más de un kilogramo de la mercancía que un segundo acusado le suministraba desde Vilanova

06 mar 2026 . Actualizado a las 20:13 h.

A juzgar por el BMW que se había comprado uno de ellos y del dinero en metálico que afloró en sus viviendas, la venta de cocaína en los pasos previos a su llegada a la calle resultaba un negocio de lo más provechoso para dos arousanos que la semana que viene serán juzgados en la Audiencia Provincial de Pontevedra. Uno de ellos, residente en Vilanova, le suministraba al otro, vecino de Pontecesures, la mercancía que este colocaba a sus consumidores finales. Las fuerzas de seguridad encontraron un poco de todo en los registros que efectuaron cuando precipitaron la caída de ambos, en octubre del 2022. Pero uno de los hallazgos llama la atención sobre los demás: un disfraz de Pikachu, el popular personaje de Pokemon, que contenía en su interior 895 gramos de polvo blanco. La Fiscalía pide para ambos nueve años de prisión y sendas multas de 525.000 euros por un delito contra la salud pública referido a sustancias que causan grave daño, en cantidad de notoria importancia.

El empleo de sus teléfonos móviles les jugó a los dos socios una mala pasada, ya que en mayo de aquel año fue interceptada una conversación a través de mensajes SMS en la que ambos concertaban el pase de un kilo de cocaína a cambio del pago de 28.500 euros. Sin percatarse de lo que se les venía encima, los acusados repitieron la jugada en septiembre. El día 29, cada uno acudió en su coche a las inmediaciones de la capilla de San Xosé, en Vilagarcía, donde materializaron un nuevo intercambio a un precio algo menor, 26.000 euros por otro kilo. Fue este material el que acabó dentro del disfraz.

Uno días después, los agentes irrumpían en el domicilio del comprador en Cesures. El individuo, que tiene 33 años, guardaba una caja fuerte en su dormitorio. En su interior, un neceser con una báscula de precisión y un cuchillo con restos de fariña, una bolsa de tela con 49 gramos de cocaína, cuatro envoltorios con 48 gramos más, un par de ellos preparados para el trapicheo y una cartera con 2.585 euros y 1.330 dólares en billetes de diferente cuantía. Además, una caja de madera con cuatro paquetes de billetes por un importe de 22.000 euros. Todo ello se suma al ya célebre atuendo de Pokemon, relleno con nueve bolas y un contenido total de 895 gramos de cocaína, que escondía en su armario junto a otras tres bolas que sumaban 297 gramos más. El bien surtido almacén no se limitaba a su habitación, ya que en el salón de la casa, concretamente en el mueble de la televisión, emergieron otros dos paquetes con medio centenar de gramos.

Por lo que respecta al suministrador, de 37 años, su actividad generó tres registros con resultados mucho más convencionales. En su domicilio de Vilanova los agentes hallaron 3.200 euros en billetes de cien, cincuenta y veinte, un ordenador, cuatro móviles, una báscula de precisión, una envasadora al vacío y una escopeta de aire comprimido. En un segundo apartamento apareció otra envasadora, una bolsa con plásticos para empaquetar y datos bancarios del hermano del acusado junto a 1.503 euros en billetes de cincuenta, veinte y diez. Por fin, una vivienda de Cambados aportó a la investigación un bloc de notas con números de teléfono y diferentes nombres.

Uno y otro conocen perfectamente lo que es pasar por el banquillo. Ya fueron condenados por manejos similares a penas de dos, tres y cuatro años de cárcel, que les fueron suspendidas con el compromiso de no volver a delinquir en un período determinado y someterse a un tratamiento de rehabilitación. Obviamente, incumplieron lo acordado.