En Vilagarcía tratan bien a los escritores

José Ramón Alonso de la Torre
Alonso de la Torre REDACCIÓN / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

Vilagarcía Cidade do Libro volverá a ser subvencionada por el Ministerio de Cultura

18 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los escritores suelen coincidir en un punto: escribir es maravilloso, pero vender el libro es horroroso. Después están los matices: a unos les encanta firmar libros porque entablan contacto con los lectores, pero otros creen que se trata de un mero ejercicio de mitomanía; hay escritores neuróticos que van por las librerías vigilando si el librero tiene sus libros en el escaparate y otros que sucumben al pudor y enrojecen si ven un libro suyo en una vitrina pública.

Muchos escritores se unen y forman asociaciones en esta o aquella región. Son grupos de presión muy útiles para participar en charlas pagadas por las consejerías en institutos y clubs de lectura. En la literatura, hay otras costumbres peculiares. Por ejemplo, si en un artículo aludes a un escritor y lo destacas, ten por seguro que él también te mencionará y halagará en su blog o en sus artículos. Es más, posiblemente te lleve a algún congreso o encuentro como conferenciante con caché, algo fundamental porque de la literatura viven en España media docena, el resto deben completar los derechos de autor con bolos, conferencias y ponencias pagadas.

Algo fundamental entre literatos profesionales es saber que la cultura no se paga o se paga muy mal. De hecho, imagino a varios haters leyendo este Callejón en guardia y al acecho y saltando sobre él en cuanto han leído lo de charlas pagadas y conferenciantes con caché. Acusar a un escritor de pesetero, paniaguado y cuentista con paguita es una modalidad deportiva del hispánico troleo (boicotear con mensajes ofensivos o provocativos). La idea general es que los escritores ya disfrutan hablando así que no tiene sentido pagarles.

Resumiendo, el escritor debe prepararse la charla, pagarse el viaje de ida y vuelta hasta el pueblo donde han programado su conferencia, exponerse a ser criticado, regresar de noche y todo eso, gratis. En la casa de cultura, cobra horas extras el conserje y el encargado de la luz y el sonido, cobran también quien trae los botellines de agua, quien sirve el pincho si lo hay, el técnico municipal que organiza el acto y el responsable de prensa que elaborará un resumen informativo… Allí cobra todo el mundo y es de justicia. Pero el escritor ya está pagado. «Total, le encanta hablar».

Después están las ferias del libro. En España hay tantas que ni la inteligencia artificial es capaz de proponer un dato riguroso. Solo en Galicia, según el mapa de ferias del libro del Ministerio de Cultura, hay 17, pero curiosamente, no incluye la de Vilagarcía, a pesar de que el ministerio la tiene en tan alta estima que le ha dado la quinta mejor nota entre las que aspiraban una subvención ministerial.

Se calcula que puede haber unas 300 ferias del libro. Están las que se organizan con mucha voluntad y dependiendo del impulso y las ganas del concejal de cultura de la ciudad. Están las que se encargan a empresas culturales independientes y profesionales y están las que contratan con un grupo editorial, que les ofrece un catálogo a elegir: por 300.000 euros, autores de primera categoría, premios Planeta incluidos; por 150.000, autores de primera y de segunda y algún premiado; por 50.000, tres autores punteros y un par de finalistas…

Un ejemplo de feria premium, Tomares, al lado de Sevilla. Un caso de feria categoría media, Badajoz. Una feria contratada a profesionales: Cidade do Libro de Vilagarcía. Aquí, no se traen autores por catálogo, sino atendiendo al criterio de los organizadores, que no creen que los escritores sean una gente a la que le gusta largar y con eso se sienten pagados, sino que entienden que son profesionales así que corren con sus gastos de viaje y estancia, los acogen y atienden con cariño y los incluyen en un programa con criterio porque una feria del libro no es una sucesión de hombres y mujeres que suben a un estrado, hablan de su obra, firman en una caseta y hasta luego, Lucas. Es más, en Cidade do Libro no tienes que someterte al estrés de buscarte un presentador solvente, ya te lo buscan los organizadores de manera profesional.

Cidade do Libro es una sucesión de conversaciones y actos con una línea argumental y un criterio. Solo lleva cinco ediciones, pero por Vilagarcía han pasado Lorenzo Silva, Javier Sierra, Alfonso Armada, Manuel Jabois, Carmen Posadas, Ian Gibson, Carme Chaparro, Juan Tallón, María Oruña, Manuel Vilas… Y no han pasado por pasar, sino que han participado en debates y ‘conversas’ que han provocado emociones, ideas, controversia, contradicciones… Literatura.

De Cidade do Libro se habla bien en los círculos literarios. Cuando un escritor cuenta que viene a Vilagarcía, sus colegas lo avisan de que va a ser bien tratado y se sentirá a gusto. Esa buena fama se ha visto refrendada por la alta calificación que el Ministerio de Cultura ha otorgado a la feria del libro vilagarciana. Vilagarcía Cidade do Libro recibirá este año una subvención de 19.000 euros, la misma cantidad que algunas tan importantes y consolidadas como la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Madrid, que tiene 47 años de historia, o la Feria del Libro de Valencia, con 60 ediciones celebradas. En cinco años, han consolidado una feria y los escritores lo valoran.

Cobran conserje, camarero, técnico y jefe de prensa, todos menos el escritor

El escritor neurótico recorre librerías exigiendo escaparate para

su obra