La terrorífica calle del Espíritu Santo

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILANOVA / LA VOZ

AROUSA

M.Irago

Los vecinos de esta rúa vilanovesa han decorado todas sus viviendas

30 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Como bienvenida, un cementerio en medio del parque, con sus lápidas en perfecto estado de revista y con un murciélago gigante colgado de un árbol al que la rapazada hace batir sus alas tirando de una cuerda. Para empezar el paseo por la calle más terrorífica de O Salnés no está mal, pero en la rúa del Espíritu Santo eso es solo un adelanto de lo que cualquiera que la visite estos días se puede encontrar en esta calle de Vilanova.

Hace ya unos años que Cobi Martínez lio a sus vecinos de calle para preparar una decoración especial por Navidad y, como eso les debió saber a poco, también se han lanzado en la semana del Samaín. Todo hecho a mano por los propios vecinos y vecinas, que son unos manitas. Ahí están, por ejemplo, las figuras de madera que preparó Pablo López, alguna de ellas articulada y que se mueve hacia adelante y hacia atrás, un obrero que se cuelga y se descuelga desde una fachada continuamente, una poción mágica que suelta un líquido de colores del que emana un extraño humo, enormes telarañas con arañas de buen tamaño que han tenido descendencia, un timbre en forma de ojo verde... en fin todo una gran surtido de elementos que han salido de la imaginación y del buen hacer de estos vilanoveses, que tienen su grupo de WhatsApp para quedar, tomar algo en alguno de los garajes y echarse una mano los unos a los otros para que su calle esté a la altura de las circunstancias, que en esta ocasión son las circunstancias del Samaín.

MONICA IRAGO

El paseo es sorprendente porque por todos lados hay cosas que ver, casi es mejor fijarse en uno de los lados de la calle a la ida, y en otro a la vuelta, pero más sorprendente aún es el respeto que vilanoveses y visitantes le tienen al trabajo del vecindario del Espíritu Santo porque asegura Cobi que nunca, ni en la decoración navideña —que es todavía más espectacular si cabe— ni en la de Samaín desaparece ninguno de los elementos que colocan, a pesar de que muchos de ellos están en plena calle y al alcance de cualquiera.

La visita, desde luego, merece la pena e incrementa la diversión si es la rapazada del vecindario quien actúa como guías.