Mi agüita amarilla

Serxio González Souto
Serxio González CON GOTAS

AROUSA

MARTINA MISER

06 ago 2025 . Actualizado a las 20:46 h.

La forma en la que los bares deben colaborar en fiestas y parrandas constituye un debate antiguo en Vilagarcía. Materia de discusión de la que, en un momento u otro, no se han librado ni las luces faroleras ni la financiación de los conciertos. Nunca hasta ahora, sin embargo, habían ganado tal protagonismo los retretes. Parece lógico exigir a aquellos locales que instalen barras exteriores una solución para las abundantes micciones que rodean la Festa da Auga. Lo que no se comprende tan bien es la obligación de que los hosteleros que permitan el acceso a sus baños tengan que colocar igualmente un váter en la puerta. Extraña, porque se trata de una medida en absoluto progresiva y, por lo tanto, manifiestamente injusta. Los doscientos machacantes que, como media, cuesta alquilar un artilugio de este tipo durante un día los va a pagar igualmente el tugurio que monte una barra de diez metros en el epicentro de la juerga, y vaya a hacer una buena caja, que el bareto que se deba contentar con un par de metros de mostrador en la periferia del fiestón y abra los servicios a sus clientes, en lugar de hacerlo en función del espacio ocupado, que sería lo razonable. Qué pensará Pablo Carbonell, reconocido filósofo de lo mingitorio, de todo esto.