El empeño del equipo de Rosina Sobrido ha hecho de Vilagarcía la sede de un festival internacional
12 jun 2023 . Actualizado a las 20:35 h.Esta historia empieza en un coche: el turismo en el que Rosina Sobrido viajaba con sus padres. «Les encantaba cantar a dúo» y, en general, les encantaba la música. «Era algo muy importante para los dos» y por eso, a medida que su prole iba teniendo edad, les ofrecían la posibilidad de tocar un instrumento. «Con mis hermanos no triunfaron», cuenta Rosina. Ella, sin embargo, empezó a los seis años a tocar el piano y ya no lo dejó. A los once tuvo que escoger entre el ballet y la música. «Y aunque el ballet me encantaba, descubrí que el piano me gustaba más». Así comenzó una carrera que la llevó a Santiago a hacer el Grado Superior de Piano, y luego a Praga, a hacer un posgrado de dos años de Perfeccionamiento Pianístico. «Cuando alguien les preguntaba a mis padres qué estudiaba yo, ellos decían que piano y la gente les volvía a preguntar. ¿Pero y qué más?». Como la tía Mimi de John Lennon, pensaban que la música «no te va a dar de comer».
Afortunadamente, ni Rosina ni sus padres hicieron caso de los agoreros. Ellos siguieron esforzándose porque «entonces, todos los estudios de música había que pagarlos. A mis padres les debo todo lo que he llegado a hacer». Ella dio lo mejor de sí y tras acabar su formación comenzó a trabajar en escuelas de música en Caldas, en A Coruña, en Santiago... Hace 19 años, desembarcó en el Conservatorio de Música de Vilagarcía. El lugar desde el que, en 2017, se alumbró un festival de música clásica que a partir del 26 de junio volverá a convertirá la ciudad en la capital de la música clásica. Les hablamos del Clasclás.
«El conservatorio había participado en varias ediciones de la Mostra Musical do Eixo Atlántico», explica Rosina. De hecho, llegó un momento en el que buena parte del peso de la organización de aquel certamen recaía en Arousa. Fue entonces cuando comenzó a brotar la idea de darle una vuelta a todo ese esfuerzo, «de hacer las cosas de otra manera y que ese esfuerzo resultase más beneficioso para Vilagarcía». Así nació la idea de hacer un festival que, a pesar de la pandemia y de todo el parón que supuso, llega este año a su sexta edición, que volverá a desmontar mitos y tópicos sobre la música clásica. Esta «no es ni elitista, ni aburrida. No, rotundamente, no. No es ni una cosa ni la otra», dice Rosina. El Clasclás lo ha demostrado y lo seguirá haciendo. El festival que se celebra en Vilagarcía «es gratuito, lo que supone un hecho diferencial con respecto a otros certámenes». Esa gratuidad obedece a «una apuesta por democratizar el acceso a la cultura; que todo el mundo que quiera acudir a un concierto pueda hacerlo». Ese afán, compartido por el conservatorio y el Concello de Vilagarcía, ha obligado al Clasclás a «encerrarnos aquí, en el auditorio» para garantizar el mayor aforo posible.
Descartado el calificativo de elitista, ¿qué pasa con esa otra afirmación de que dice que la música clásica es aburrida? «En el programa del Clasclás siempre introducimos un concierto que es un poco diferente. El de esta edición sería el de Cello Republic», un grupo formado por virtuosos del cello que interpretarán piezas conocidas por todo el mundo. «La música clásica está en todos lados, estamos cansados de escucharla en anuncios de la tele, en bandas sonoras, en documentales... Y a casi todo el mundo le gusta», asegura Sobrino. Promete que el programa de este año del Clasclás estará lleno de sorpresas capaces de ganar nuevos adeptos para la causa. Pone como ejemplo la actuación de La Ritirata, que ofrecerá un concierto de música antigua. «Por el nombre puede parecer que va a ser algo monótono... Pues es todo lo contrario. Es música muy alegre... Y va a ser interpretada con instrumentos adaptados a la época, por lo que sonará de la manera más parecida posible a cómo se escuchaba en su día».
Otro de los conciertos que más emocionan a la responsable de ese sueño musical que es el Clasclás es el que cada año se ofrece a personas con diversidad funcional. «Es muy importante para nosotros. Piensa que son personas que habitualmente no pueden ir a nada, que son sistemáticamente excluidas... Pues no puede ser así, tienen que poder disfrutar de todo, de la música también». Y es que la música, «forma parte de la cultura occidental, como la pintura, la escultura, la arquitectura o la literatura». Y es, además, «la única disciplina que integra matemáticas, física, historia... Es el lenguaje universal por excelencia. A la música se le presta poca atención ¡y es un arma tan poderosa!», sentencia la directora del conservatorio con la vehemencia de quien sabe cómo puede mejorar dándole a la tecla adecuada.