«Que abramos ou non vai depender do tempo»


cambados / la voz

Cambados se encuentra en el nivel máximo de restricción, lo que supone que los locales de hostelería solo pueden servir en las terrazas, hasta las cinco de la tarde y a la mitad de su capacidad. Es difícil que, así, abrir salga a cuenta. Álvaro Fernández Rodríguez es uno de esos empresarios que estuvo mirando al cielo para decidir si lo hacía o no. Al final, se decantó por mantener el cierre porque, en su caso, no le compensa ni montar la terraza ni despachar un vino o una cerveza en el umbral de la puerta: «Que abramos ou non vai depender do tempo».

Situado en la plaza de As Rodas, en pleno casco histórico, este es negocio que se sostiene, sobre todo, en su terraza, y el tiempo no ayuda; de sus veinte mesas, doce están en el exterior. «No verán tivemos moita sorte», reconoce el empresario. Ahora, estamos pagando la factura en forma de segunda ola del covid. Pero Álvaro Fernández no cree que la hostelería sea la responsable, y contempla los brotes como un mal inevitable. «Temos que vivir con iso». Considera, en este sentido, que su negocio no puede estar sujeto a los vaivenes del DOG. «Gardando distancia entre mesas non debería haber ningún problema. O 80 % da xente cumpre coas normas perfectamente». Su experiencia le dice que los clientes más relajados a la hora de usar mascarilla o emplear gel se avienen a hacerlo en cuanto son apercibidos.

En cuanto a las ayudas, «a Administración debería ser máis sensible e non marear tanto. Se non tes unha boa asesoría, é moi complicado». A Fonte do Viño tiene a tres trabajadores en situación de ERTE. Y así seguirán mientras no escampe. Entretanto, Álvaro y su mujer preparan un paté de centollo del que solo en verano vendieron dos mil latas.

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