pontevedra / la voz

Victoria por la mínima del Pontevedra y sufriendo hasta el final ante un Celta B al que condenaron un par de errores defensivos, pero que lo intentó hasta el último instante en Pasarón (2-1). Un triunfo que permite a los locales situarse en la zona alta de la clasificación y tras un partido en el que exhibieron las virtudes que los colocan como uno de los grandes favoritos a estar en esa parte noble de la clasificación: oficio y pegada.

El partido comenzó con un Celta B que parecía querer tener el balón ante un Pontevedra al que no le incomoda en absoluto esa circunstancia. Saben los granates que con la pólvora que tienen arriba, por pequeña que sea la mecha, la bomba puede estallar en cualquier momento en la meta rival. Y así fue. Poco le costó a Rufo poner a prueba a un Sequeira que en la primera mitad fue de lo mejor de su equipo. Un balón suelto en el área que recogió el nueve granate y su disparo con la zurda lo despejó el portero del Celta B en una muy buena intervención. Era el minuto siete y esa, la primera llegada con peligro de los locales.

La ocasión más clara de la primera mitad fue para el Celta B. Y por partida doble. Solís remató, despejó Mario y en el rechazo, su segundo intento también se encontró con el portero granate. Demasiado inocente pareció el jugador del Celta B, porque ese 0-1 habría cambiado el color del encuentro.

Poco a poco fue despertando el Pontevedra, que avisó en un par de ocasiones. Tanto en el minuto treinta con un disparo de Zabaleta, como en el 34 con otro de Oier. En ambas oportunidades con sendas magníficas respuestas de Sequeira. Y, poco después, llegó el primer error grave del Celta B. Una pérdida de balón absurda en el medio del campo derivó en una contra del conjunto granate que manejaron los jugadores de Jesús Ramos con gran calidad en la superioridad. No se puso nervioso Álex, que escaneó las mejores opciones, decidió que lo mejor ea fiarlo a su pierna izquierda y lanzó un misil que se coló sin remisión en la portería del filial.

Golpe duro para el Celta B en el tramo final de la primera mitad y más duro fue el amanecer de la segunda. Habían transcurrido solo 96 segundos cuando un rechace de un saque de esquina llegó al borde del área, por donde apareció Eneko más solo que la una para mandar otro zurdazo inapelable que batió a Sequeira.

Segundo error grave de un bisoño Celta B y segunda ayuda que el Pontevedra no desaprovechó. El partido estaba donde los granates querían porque, además, dio la impresión de que ese tanto sí fue un mazazo muy grande para los cachorros celestes, que parecían tener dudas de ser capaces de revertir la situación.

Al ritmo granate

A partir de ahí, el partido se jugó al ritmo que más le interesó al cuadro granate, que parecía estar sumamente cómodo con el ritmo de juego. Es cierto que el Celta B lo siguió intentando, y que tuvo alguna oportunidad de volver a meterse en el encuentro. La más clara con un disparo de Solís que paró Mario. Fue a partir de ahí, en esos veinte minutos finales cuando más pareció empujar el cuadro filial. Onésimo metió en el campo más pólvora arriba y los celestes jugaron más tiempo en el terreno de juego del Pontevedra. Aunque, vaya usted a saber, quizás era eso lo que querían los granates. De hecho, pareció durante unos minutos que el Pontevedra se sentía tan superior que hasta dio la impresión de que se relajó un poco. Fuera por eso o no, lo cierto es que un tanto del Celta B le dio un toque de interés final a un encuentro del que ya no se esperaba mucho más.

No fue un gol. Fue un golazo el que marcó Bruninho, que envió el balón con tanta precisión como suavidad a la escuadra de un Mario que solo pudo seguir el esférico con la mirada.

Faltaban diez minutos y el tanto, lógicamente, insufló ánimos al Celta B. Aunque, bien es verdad, que no alteró demasiado el ritmo del Pontevedra. Los locales siguieron a su ritmo, confiados en que su solvencia defensiva sería suficiente para aguantar el resultado y que siempre podrían cazar alguna contra que les permitiera sentenciar el partido. Lo primero sí sucedió, aunque hubo algún susto cerca de la portería de Mario, mientras que lo de los contraataques se quedaron en intentos porque a los granates les faltó un punto de precisión en los pases finales para poder concluirlos con éxito.

El encuentro acabó con un saque de esquina a favor del Celta B al que subió a rematar el portero celeste y con los celtiñas protestando porque el colegiado ciñó el descuento a los cuatro minutos que señaló el cartelón.

La victoria coloca al Pontevedra en lo más alto de la clasificación, empatado a puntos con el Zamora -que será su adversario el próximo fin de semana- y con el Dépor, mientras que el Celta B se queda en la penúltima plaza con tan solo un punto.

?

Pontevedra (2): Mario, Eneko, Churre, Xisco, Aitor, Alex González (Romay, min 59), Adrián Cruz (Borja, min 82), Imanol (Jorge Fernández, min 59), Oier (Óscar Fernández, min 76), Rufo y Charles.?

Celta B (1): Patrick Sequeira, Riki Mangana (Raúl Blanco, min 57), Ferrarés, Lucas Cunha, Diego Pampín (Bruninho, min 57), Markel, Holsgrove, Iker Losada (Josipovic, min 74), Solís (Cisse, min 74), Alfon y Manu Justo (Lautaro, min 51).

GOLES: 1-0, min 39: Alex González. 2-0, min 46: Eneko Zabaleta. 2-1, min 83: Bruninho

ÁRBITRO: García Riesgo (comité asturiano). Amonestó a Álex González (min 26), Imanol (min 36), Adrián Cruz (min 73) Cisse (min 91) y Alfon (min 91).

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Ejercicio de oficio del Pontevedra