De botellón en el cementerio

El cura de San Vicente denuncia que, con la llegada de agosto, el camposanto amanece sembrado de botellas y desperfectos


o grove / La Voz

Juan Ventura Martínez es un hombre cansado de encontrarse con un problema recurrente. Según el cura de San Vicente do Grove, el botellón es una plaga que, un verano más, anida en el cementerio de la parroquia. Y lo peor no es que el camposanto amanezca sembrado de botellas, sino los desperfectos que suelen acompañar a la ingesta etílica. Dejan todo tirado, rompen los aspersores y abren el agua toda la noche, con lo que todo se inunda, y además rompieron las ventanas de plástico que estaban provisionales por las obras del parque rectoral, denuncia Ventura, quien se lamenta que de poco sirvan sus constantes apelaciones a una convivencia pacífica y constructiva entre la comunidad parroquial y el grupo de gentes que, ajenas a la iglesia, usan estos espacios para fines que nada tienen que ver con la actividad litúrgica. Una vez más, llegado el mes de agosto, la historia se vuelve a repetir.

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