Agosto llena la comarca de gente

La crisis sanitaria ha disparado el turismo de proximidad y madrileños, catalanes y también gallegos eligen la ría de Arousa para sus vacaciones


vilagarcía / la voz

Aparcar en Vilanova un día de semana a la una de la tarde se antoja tarea complicada y algunos playeros que tenían intención de darse un baño en Carreirón esta semana se fueron de vuelta porque no encontraron donde dejar el coche. Son dos síntomas del lleno que registra la comarca en esta primera semana de agosto.

Todas las fuentes consultadas constatan que se están superando las expectativas y que hay mucho turismo y, por tanto, mucha gente, y no solo en las zonas de playa. Las terrazas de Fefiñáns (Cambados) son un hervidero de gente por la noche y el alcalde de O Grove constataba ayer que la localidad está «a tope». Se viene de un julio en el que la oficina de turismo de O Corgo tuvo una actividad impensable en mayo, y no es la única. En el otro extremo de la comarca, en un municipio pequeño y rural como Ribadumia, la oficina de información atendió el mes pasado a 766 personas, un dato que desde el Concello valoran como muy positiva.

Sin extranjeros

Todo el mundo temía una debacle en el sector turístico como consecuencia de la crisis sanitaria, pero parece que el covid-19 está jugando a su favor, al menos en O Salnés. Por supuesto, casi no se ven extranjeros, pero están llegando multitudes de Madrid, Andalucía, Cataluña y de otras partes de España, y del resto de Galicia también, porque aquellos que solían aprovechar estas fechas para conocer Europa se están quedando en casa para evitar coger aviones y arriesgarse a contagios y cuarentenas. En familia y en pareja, españoles y con transporte propio. Ese es el perfil del turista que estos días puebla la comarca.

Atascos y obras en el acceso a A Illa

Que haya atascos en las horas punta de entrada y salida a las playas no es noticia, aunque en este verano de nueva normalidad cambien los criterios a la hora de observar y analizar la actualidad. Pero la situación que se está viviendo en las carreteras de la comarca no deja de llamar la atención.

A las habituales colas en el acceso a O Grove a través de la Vía do Salnés hay que sumar las retenciones que se producen en el puente de A Illa de Arousa y el acceso al mismo, a través de la PO-307 (Vilanova).

Allí se complica todavía más la situación debido a las obras de construcción de una senda para peatones y ciclistas. La Xunta anunció el mes pasado que los trabajos se aplazaban hasta después del verano porque así lo habían pedido los alcaldes de Vilanova y A Illa, que temían que esos trabajos obligaran a realizar cortes de tráfico en el peor momento del año para hacerlo. Pero las obras continúan y esta situación está complicando la circulación porque en momentos puntuales es necesario cortar un carril para facilitar el tránsito de la maquinaria que trabaja en la cuneta. Un parón de cinco o diez minutos en el tráfico en este punto se traduce en una cola kilométrica, que el miércoles por la tarde llegaba a la Vía do Salnés.

Los alcaldes son sabedores del problema y el vilanovés, Gonzalo Durán, tenía previsto llamar a la Consellería de Infraestruturas para que se ponga en contacto con la constructora y se tomen medidas al respecto, pues Vilanova y A Illa -ambos destinos de playa- necesitan agilizar lo máximo posible el tráfico en estas fechas.

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