«Este non foi un varamento normal; os golfiños querían estar no río»

Dos ejemplares de delfín que habían remontado el Ulla murieron la tarde de Reyes; uno en Padrón, otro en Boiro


vilagarcía / la voz

En las instalaciones del Cemma se practicaron ayer por la mañana las necropsias a los cuerpos de dos de los delfines que el domingo, víspera de Reyes, llegaron hasta el fondo de la ría de Arousa e intentaron remontar las aguas del Ulla. Eran cinco ejemplares cuya presencia cauce arriba -alguno llegó incluso a Pontecesures- causó una profunda sorpresa entre quienes los veían pasar. Sin embargo, los delfines no traían consigo alegría y buenas noticias. Aquel mismo día, una hembra murió en una playa de O Barbanza; de su cría se perdió el rastro. Y el lunes por la tarde, a última hora, el Cemma recibió la noticia de otros dos fallecimientos.

Uno de los cuerpos encontrados el lunes era el del ejemplar que había pasado la jornada nadando en aguas profundas del Ulla, en Pontecesures: a última hora de la tarde, él mismo se acercó hasta la orilla del río, en Padrón. Los esfuerzos del GES de esta localidad por rescatarlo resultaron infructuosos.

Final en Mañóns

El otro cuerpo encontrado el día de Reyes apareció en la playa de Mañóns, en Barbanza. Se trataba de una hembra que, por la mañana, había sido rescatada en Catoira y liberada posteriormente en el puerto de Vilagarcía, donde se hallaban otros dos ejemplares de la manada. De estos, igual que del cachorro que perdió a su madre, nada se sabe de momento. El lunes a última hora uno pareció varar en la rampa del puerto, pero él mismo consiguió volver al agua. ¿Qué ha sido de ellos? El Cemma sigue buscando una respuesta. Pero esta tardará en llegar, porque sus medios «non son os do CSI, que en cuestión de horas fai todas as análises e ten todos os datos. No noso caso, o importante é facer as necropsias, recabar toda a información posible e tela dispoñible para cando a poidamos analizar», explica Alfredo López, de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños.

«Este non foi un varamento como calquera outro», explicaba ayer López. «Non se trata de que os animais estiveran desorientados ou perdidos, nada diso. Un animal que está nadando no medio do océano, se chega a unha ría, é porque é o que el pretende. Que pasa, que xorden problemas, porque non coñecen a costa nin os ríos», explica el científico.

Habían fijado su rumbo

En cualquier caso, asegura que los delfines habían fijado su rumbo, «asistimos ao final dun proceso que intentamos reverter, pero que ao mellor para telo conseguido teríamos que ter actuado antes». Es decir: «Aínda que os levásemos cincuenta veces ao medio do mar, cincuenta veces ían volver a terra, porque era o que eles querían». ¿Por qué? Esa es la pregunta para la que, de momento, la ciencia no tiene respuesta. Los ejemplares padecían algunas enfermedades crónicas, pero no estaban en mal estado de salud. Eso sí, «levaban tempo sen comer e chegan ao río; a auga doce os rehidrata e comezan a sentirse mellor. Atópanse mellor que no mar, así que simplemente prefiren estar no río», explica Alfredo López, quien aclara que «non é que os animais decidisen vir morrer ao río».

Desde el Cemma intentarán averiguar las causas de este extraño varamiento en la ría de Arousa. Y estarán pendientes, también, de la suerte de los tres ejemplares de los que ayer por la tarde seguían sin tener noticias.

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