vilagarcía / la voz

La jornada comenzó con niebla, pero eso no arredró a las tripulaciones de los 191 barcos de vela continental júnior de las clases 420 y 470 que ayer vivieron la sesión preparatoria de la gran batalla naval que se desarrollará en la ría hasta el próximo martes. A lo largo de la mañana, la visibilidad fue mejorando, gracias al viento de virazón, y parte de la flota salió a entrenarse. «Es el momento de que regatistas y oficiales puedan conocerse y, sobre todo, un ensayo general para la competición», apuntaba Bruno Gago, director técnico de la Real Federación Gallega de Vela y cabeza visible de la organización de una prueba en la que participarán, finalmente, veinte países, al caerse Chequia, Rusia y Ucrania.

A apenas dos horas del inicio de la regata de entrenamiento, el muelle era un hervidero de tripulantes y barcos preparándose para conocer las áreas de competición y el funcionamiento del campeonato. Los jueces, entrenadores y líderes de equipo habían sido llamados a una reunión para despejar las dudas que pudiesen existir. Dicho encuentro lo cerró el presidente de la asociación internacional de 420, el israelí Nino Shmueli, deseando «buena suerte» a todos.

Ahora ha llegado el momento de la verdad. España, como país anfitrión, cuenta con el mayor elenco de regatistas: quince en la categoría Open y seis en la sub-17 de 420 y dos en el 470 femenino, tres masculinas y cuatro mixtas. Treinta barcos que sueñan con bañar a España de metales. Entre los favoritos están los actuales campeones del mundo absolutos de 420, el vigués Martín Wizner y el poiense Pedro Ameneiro.

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Tomando las medidas del mar