Lucha interminable contra los cables

Cuando hacen obras, los concellos suelen incorporar canalizaciones subterráneas para los cableados aéreos de los distintos servicios; pero las empresas tardan en actuar


vilagarcía / la voz

Podría llamársele feísmo aéreo. Y existe en todos los municipios de la comarca, aunque para detectarlo haya que levantar un poco la mirada. Los cables siempre aparecen por algún lado, incluso en las calles recién remozadas de algunas localidades. «Aunque los ayuntamientos hagamos los deberes y pongamos canalizaciones subterráneas para llevarlos bajo tierra, al final quien tiene que hacerlo son las empresas y, con ellas, no siempre van las cosas tan rápido como nos gustaría». Quien habla es José Cacabelos, el alcalde de O Grove, que abordará esta cuestión en una reunión que tiene previsto mantener en los próximos días con el delegado provincial de Fenosa. En su municipio, dice, hay varias calles en las que los cables deberían estar proscritos, pero ahí siguen, sean de la luz o del teléfono. Cita algunas: Castelao, Platerías o Luis Seoane. «Tenemos previsto acometer obras de humanización en estas calles, y queremos hablar con las empresas para solucionar este asunto y que actúen con diligencia», dice el regidor socialista.

No es este un problema único de O Grove. En Vilagarcía, el Concello conoce bien la lentitud de las empresas a la hora de soterrar los cables, incluso cuando de las arcas municipales ha salido el dinero para hacer las canalizaciones bajo suelo. «Cada compañía va realizando esas obras en base a su criterio», dicen desde Ravella. Lo único que puede hacer el Concello, además de meterle prisa, es esperar a que la firma en cuestión tenga interés en hacer alguna actuación nueva en las calles. «Entonces se les puede exigir que entierren los cables». Pero es una cuestión farragosa, porque incluso en ocasiones las empresas carecen de planos actualizados de sus tendidos. Una muestra de ello, lo ocurrido en Vázquez Leis. Allí se está realizando una importante reforma urbana que va con retraso, informan desde Ravella, porque faltaba un plano de Fenosa.

También en A Illa conocen la lentitud con la que operan algunas compañías. «Nós temos unha compañía eléctrica diferente e o certo é que con eles nunca tivemos problemas, e cando se fai unha obra nova non poñen trabas para meter os cables por abaixo», explica el alcalde, Carlos Iglesias. Cambia el cuento cuando habla con Telefónica. «Cando lles toca baixar cables fanse os remolóns», indica el primer edil isleño.

Cambados invirtió 100.000 euros en librar el horizonte de la Rúa Real

El centro histórico de Cambados es, quizás, la mayor de las joyas arquitectónicas de la comarca de O Salnés. Precisamente por eso, desde el Concello señalan su interés en poder ir eliminando ese feo complemento de calles y plazas. Pero es un proceso largo, complejo y costoso. Según explican desde el gobierno de la villa del Albariño, este tipo de actuaciones «ten un custe moi alto e moita tramitación». Especialmente en un entorno protegido como es la zona monumental. Porque hay que pedir informes de un buen puñado de organismos y entidades, hacer estudios arqueológicos, comprobar que no se toca nada que no deba ser tocado...

Todo ese proceso se ha ejecutado ya en la Rúa Real, donde el Concello invirtió 100.000 euros, según informan desde la administración local. La actuación se acometió con fondos del Plan Concellos y supuso un gran esfuerzo que, en todo caso, ha valido la pena. Precisamente por eso, parece que en el ánimo del nuevo gobierno está seguir eliminando cables de los espacios más emblemáticos de la localidad. Y tienen trabajo de sobra, porque hay casos realmente paradigmáticos.

En Vilanova también están liberando el entorno de A Pastoriza de los engorrosos y feos cables, devolviendo su esplendor a este espacio.

Unos procesos largos en los que administraciones y compañías deben ir al mismo compás

¿Y qué dicen las distribuidoras de todo esto? Desde Fenosa, por ejemplo, reivindican su política de colaboración total con los ayuntamientos. «Estamos a total disposición de los concellos, a la escucha de sus peticiones y necesidades», indica la compañía, que pone como ejemplo las reuniones que mantiene con los alcaldes de forma periódica. Recuerdan, eso sí, que «según la ley, quien solicita el enterramiento o soterramiento de una línea tiene que asumir el coste», una carga extra que «normalmente ya se incluye en los proyectos de humanización que realizan los concellos».

Informes

En cualquier caso, a las administraciones les recomiendan ser un poco más rigurosas en las solicitudes, ya que «en ocasiones nos piden presupuestos, pero luego no continúan con los trámites», y eso implica que, cuando se acaban las obras, Fenosa no pueda acometer aún el soterramiento del cableado o el retranqueo de los postes, ya que ese tipo de acciones, señalan, tienen que cumplir una serie de requisitos y están sujetas a una tramitación -petición de informes a distintas entidades- que puede retrasarlo todo considerablemente. «Quizás por eso exista la sensación de que las empresas llegan tarde», señala la firma. Por eso, destaca la importancia de que administraciones y empresas puedan avanzar en el proceso en paralelo. Eso sería fundamental, sentencian, para poder llevar a término, de forma pareja al remate de la obra, la canalización de los cables que, tantas veces, tienen un tiempo de prórroga.

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