El control de la mancomunidad, pendiente de un acuerdo en Meaño

Un pacto por la alcaldía otorgaría la mayoría absoluta a las fuerzas de la izquierda frente a un PP cuya representación cae drásticamente en el organismo comarcal


vilagarcía / la voz

El vuelco electoral que varios de los municipios de O Salnés experimentaron el domingo, bien reforzando la posición del PSOE, bien destrozando, directamente, dos de las mayorías absolutas que el Partido Popular repetía en la comarca convocatoria tras convocatoria, puede tener su reflejo en la mancomunidad. Lo tuvo ya, de hecho, hace cuatro años, pero en aquella ocasión un acuerdo tácito de Gonzalo Durán con los tres vocales independientes que se sentaban en el organismo le permitió a la gaviota seguir presidiendo el ente durante todo el mandato. De forma provisional, pero efectiva, al fin y al cabo.

El pleno de la Mancomunidade do Salnés se compone de 27 miembros. Nueve de ellos son componentes natos, los alcaldes de los municipios que conforman la entidad. El resto son elegidos por cada uno de los plenos, a razón de dos por concello. Cada concejal puede votar únicamente a un candidato, lo que abre el abanico de posibilidades. Esto es lo que explica que, pese a la existencia de rotundas mayorías, la oposición de cada ayuntamiento pueda disponer de representantes en función de su particular aritmética política.

Un escenario de pactos naturales entre las formaciones de la izquierda, como los que se produjeron en el 2015, situaría a las fuerzas progresistas muy cerca de dominar la mancomunidad. Pero hay un elemento que puede inclinar la balanza en un sentido u otro. Es la gobernabilidad de Meaño y la perspectiva de que el PP sea desbancado de su alcaldía. Dado el resultado del 26M, esto solo será factible si los dos concejales del PSOE apoyan al independiente José Aspérez para que obtenga el bastón de mando, al margen de que lleguen o no a acuerdos de mayor calado. Si los socialistas pactan con Meaño Independiente un representante comarcal a cambio de ese respaldo, las fuerzas progresistas, lideradas por el PSdeG, podrán sumar catorce vocales y controlar con mayoría absoluta el pleno del organismo mancomunado.

De ser así, la izquierda tendría catorce actas por ocho de los populares y cinco de los independientes (tres de Independentes por Ribadumia y dos de Meaño Independente, a expensas de lo que suceda con SAL en Sanxenxo, cuyo alcalde, Telmo Martín, no necesita ya a Gonzalo Pita, ni siquiera para garantizarse los tres representantes comarcales).

Claro que la cuestión cambiaría sensiblemente si ese pacto en Meaño no se produce y el PP sigue gobernando el municipio. Entonces, la izquierda sumaría trece, el PP dispondría de diez vocales y los independientes contarían con cuatro. Una vez más, el control de la mancomunidad quedaría a expensas de las formaciones locales.

El balanceo de la SAL que impidió el cambio en el 2015

Aunque a nadie se le hubiese ocurrido entonces que entregaría la alcaldía al PP, el comportamiento de Gonzalo Pita y la SAL de Sanxenxo ya anticipaba, a comienzos del mandato pasado, extrañas operaciones. El regidor de O Grove, el socialista José Cacabelos, contaba con su apoyo para presidir la mancomunidad y desbancar a Gonzalo Durán. Pita cambió de tercio a última hora y arrastró con él al resto de los independientes.

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