El hombre que chocó con su particular Mateu Lahoz

Miguel Suárez afrontaba una dura campaña hace veinte años


Hubo tiempos en los que ir a los plenos era como ir al teatro. Y Vilanova era nuestra particular Las Vegas, con un espectáculo tras otro a las horas más insospechadas, además. La guerra abierta que mantenían el todavía alcalde Gonzalo Durán y el entonces edil del BNG Miguel Suárez no tenía tregua. Llegó hasta el Valedor do Pobo porque prácticamente cada pleno se saldaba con la expulsión de la sesión de Suárez, que calificaba lo que le sucedía de persecución. Su particular Mateu Lahoz lo echó más de medio docena de veces, aunque la reclamación ante el Valedor solo podía alcanzar las cuatro últimas porque debía circunscribirse al último año. En realidad, eso de las expulsiones fue un modo que adaptó, de forma exitosa teniendo en cuente los resultados que ha ido cosechando desde entonces, Gonzalo Durán, que vio como en algún pleno antes de que él alcanzara el bastón de mando compañeras de filas tenían que abandonar la sesión antes de que concluyera. Eso sí, avisando antes a algún fotógrafo para que inmortalizara la escena. El asunto es que Miguel Suárez era un hombre solo y en aquellas elecciones del 99 tenía ante sí una cuesta que haría palidecer las rampas del Tourmalet. Y sin dopaje, que ya glosaba en la entrevista el nacionalista que el albariño es «moito mellor que as bebidas enerxéticas esas». Suárez se había pasado al deporte de las dos ruedas tras haber transitado por el fútbol. No consta que con el balón tuviera más expulsiones que en los plenos. Sí que consta que le sigue dando duro. Ahora es un asiduo al gimnasio de la piscina de Fontecarmoa y quienes coinciden con él afirman que sería capaz de hacer la ascensión a Lobeira en menos tiempo del que le lleva a Gonzalo Durán anunciar la construcción de un auditorio en Vilanova. Eso sí, sobre una bicicleta de las clásicas, porque las eléctricas, y más si llevan baterías Duracell (recuerden aquel mítico anuncio que derivó en un chiste muy vilanovés), no le convencerían nada. Anda ahora ya retirado de aquellas peleas Miguel Suárez, que escogió una película cuyo título resumía a la perfección lo que él vivía en cada sesión plenaria vilanovesa: «Solo ante el peligro».

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