Defensa limitada contra el botellón

Aunque la Policía Nacional y la Local refuerzan su presencia en la TIR durante las noches de fines de semana y festivos, controlar este fenómeno es francamente difícil


vilagarcía / la voz

¿Qué hacemos con el botellón? La pregunta es vieja. Y las respuestas dadas hasta la fecha a este interrogante no parecen haber sido adecuadas. Así que, durante las noches del fin de semana, las reuniones de jóvenes que beben a la intemperie se suceden y se convierten, en ocasiones, en fuente de conflictos. Vilagarcía no es una excepción, aunque tampoco es un lugar, señalan desde el Concello, en el que este problema haya adquirido un cariz excesivamente preocupante.

Aunque peleas, haberlas haylas. Afortunadamente, y tal y como apuntan desde el Concello, «no es cada fin de semana, ni mucho menos». Sin embargo, en ocasiones son tumultuosas y pueden acabar, como ocurrió el pasado mes de marzo, con un rapaz con la nariz rota y una investigación policial en busca de las diez personas que, según la denuncia, lo apalizaron.

Los efectivos de seguridad de la zona TIR no pueden hacer nada cuando la gresca se produce fuera de la zona privada que les ha sido encomendada. Los efectivos de la Policía Portuaria, tampoco. Este cuerpo, señalan desde la institución que dirige Sagrario Franco, «no tiene competencias en el ámbito de la seguridad ciudadana y el orden público». Así que, en caso de detectar algún incidente, los agentes, «en virtud del principio de colaboración, lo ponen en conocimiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad, que son quienes tienen las competencias en ese ámbito».

Así que le toca a la Policía Nacional y a la Local -dos cuerpos con medios menguados- intervenir. Según explican desde Ravella, las patrullas nocturnas municipales, en fin de semana y festivos, «pasan a menudo por la zona». Y, obviamente, acuden en cuanto son alertados de algún tipo de altercado. «Aparte de la vigilancia y control de esas zonas, lo que el Concello de Vilagarcía lleva años haciendo son campañas informativas y de prevención a través del SPAD para educar y tratar de concienciar a los jóvenes sobre el consumo de alcohol», dicen desde alcaldía. Pero esa es una tarea, recuerdan, que nos compete a todos, y que reserva un papel protagonista a las familias, sobre todo cuando quienes protagonizan el botellón y la peleas son, aún, menores de edad.

La edad media de iniciación al consumo de alcohol: catorce años

Los cuatro institutos de Vilagarcía forman el itinerario que seguirá la exposición Salimos, una muestra elaborada por el área de prevención del SPAD «co obxecto de facer reflexionar á xuventude sobre as noites de festa sen alcohol, con alcohol ou pasadas de alcohol». La muestra se lleva a los centros educativos para «favorecer que o máximo número de menores poidan participar desta experiencia». Está dirigida a gente de 15 a 20 años de edad, a la que se quiere armar con herramientas que les permitan detectar conductas de riesgo en los espacios de ocio nocturno.

La exposición ha sido financiada por el Plan Nacional sobre Drogas. No es de extrañar: una encuesta nacional realizada a adolescentes arroja unos datos aterradores. No perciben su ingesta como peligrosa, y eso hace que la edad de inicio en su consumo se sitúe en unos tempranos 14 años. Su consumo, siguen los estudios oficiales, «está relacionado cos espazos de ocio nocturno». Hay más datos para la reflexión: un 21,8 % de los jóvenes encuestados reconocía haberse emborrachado en el mes anterior, «con maior porcentaxe entre a xente de catorce e quince anos».

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