Los caminos imposibles para ir y venir de Bamio a pie

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Alguien ha retirado los carteles que exigían accesos seguros; pero con ellos o sin ellos, la exigencia vecinal sigue

18 feb 2019 . Actualizado a las 20:58 h.

Aunque empujan un carrito, la pareja sube la cuesta hacia O Salgueiral a buen ritmo. Una vez arriba, justo antes de desviarse por la pista que nace junto a la rotonda de acceso a la circunvalación Norte de Vilagarcía, ella confiesa. Ese tramo de carretera, privado de acera y con una circulación de coches intensa, es una pesadilla para los peatones. Y tanto que sí. «Acabas apurando o paso, é un risco vir a andar por aí», dice ella. Él le da la razón. El sábado había visto colocados, en los márgenes de la carretera unos carteles con los que los vecinos de Bamio reclamaban seguridad vial en ese tramo infernal de carretera. «Es una demanda justa. Y no creo que fuese una inversión tan grande», cuenta convencido.

El domingo, los carteles de los que hablaba el joven habían desaparecido. El BNG, promotor de la protesta vecinal en el transcurso de la cual fueron colocados, tiene la intención de volver a ponerlos en su sitio. Y es que la formación nacionalista parece dispuesta a abanderar una reivindicación que lleva años siendo planteada. Hasta ahora, sin resultados.

Porque los vecinos de Bamio siguen aislados por las carreteras, víctimas de una sucesión de decisiones difíciles de explicar. Primero, que las aceras se interrumpan incluso antes de llegar al cruce de O Salgueiral. Luego, el cruce en sí mismo, confuso y mal señalizado. A continuación, tienen que hacer frente a un tramo de vía sin aceras, sortear la rotonda de acceso a una circunvalación y seguir, de nuevo sin acera, hasta llegar al refugio de Carril. La ruta es un peligro evidente para cualquiera: para quienes acuden al centro de formación marítimo-pesquera de Bamio, para los chavales que van al instituto y, sobre todo, para todas las personas mayores que puntualmente acuden al cementerio de Carril. Deben, para ello, cruzar la vía jugándose el tipo.

Para llegar al camposanto no queda más alternativa que esa: esperar a que no pasen coches y lanzarse al asfalto. Para sortear la rotonda de la circunvalación sí hay un plan B: la pista que ha tomado la pareja con la que nos encontramos, y que va a salir al otro lado de la gasolinera de O Salgueiral. No es una pista cualquiera: forma parte de la ruta del Padre Sarmiento y, por lo tanto, es un lugar por el que cada vez pasa un mayor número de peregrinos y de caminantes.

Estos, igual que los vecinos de Bamio que deciden utilizar esa vía, tienen que sortear los problemas de accesibilidad que presenta la pista. Porque esta se convierte, en algún tramo, en un pedregal imposible para quien tenga problemas de movilidad. Circular con un carrito del bebé resulta ciertamente complicado; hacerlo con una silla de ruedas es a todo punto imposible. Si a todo ello sumamos el desaseo que impera en la zona -alguien ha cortado la maleza, dejando al descubierto una cantidad inexplicable de plásticos, ruedas y hasta conchas de almeja-, la solución alternativa no resulta ni atractiva, ni útil.