La cárcel revoluciona el belén artesanal de Valga

La recreación del Chicle y de la mujer que asesinó al niño Gabriel Cruz levanta polvareda en Arousa


El belén artesanal de Valga constituye una referencia obligada de la Navidad en Arousa. Sus cinco mil figuras retratan la vida en una aldea tradicional y bucean en los motivos religiosos propios de las fiestas a lo largo y ancho de los cuatrocientos metros cuadrados que el montaje ocupa en el centro vecinal de Campaña. Pero el nacimiento es también una suerte de crónica social y política en miniatura. Por sus corredoiras desfilan Puigdemont y la Pantoja, Pedro Sánchez y Freddie Mercury, la familia real en pleno lío a las puertas de la catedral de Palma, Abel Caballero enredado en sus luces o Pablo Iglesias a punto de estrenar su flamante chalé.

Uno de los elementos que destacan en la edición de este año es la cárcel del pueblo. En ella habitan Urdangarin, con una celda más amplia que el resto de los galeotes, y dos personajes cuya presencia ha encendido las redes sociales: José Enrique Abuín, el Chicle, autor confeso del asesinato de Diana Quer, y Ana Julia Quezada, acusada de matar al niño Gabriel Cruz.

Las dos posturas

«Están a empodeirar a estes dous criminais; isto é morbo, non é un belén», lamenta Manuel Castiñeiras, un vecino partidario de que los escolares de la comarca ni se dejen caer por aquí, como suele ser habitual en estas fechas. Mientras, Carmen Castiñeiras, concejala del gobierno popular de Valga y presidenta de la asociación Amigos do Belén, lo rebate y sostiene que su único propósito es hacer un guiño solidario a las víctimas y a sus familias y que no hay razón para retirar las figuras. Ahí está el debate.

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