La solidaridad de los gigantes

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

En el Novo Batel preparan un perrito XXL con el que recaudan fondos para el refugio de Pinar do Rei

26 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Esto se avisa». Manuel se ha acostumbrado a escuchar esta frase de boca de muchos de sus clientes. «Esto se avisa», le dicen quienes se enfrentan por primera vez con el bocadillo estándar de la casa: una barra de pan larga como un brazo y rellena al gusto del consumidor. Los que ya saben que en el Novo Batel el mundo se mide de una manera diferente no se sorprenden cuando Manuel les planta delante el bocadillo. «Muchos se comen la mitad aquí y la otra mitad se la llevan a casa», cuenta el responsable de un pequeño bar de Carril empeñado en hacer cosas grandes. Y no es una frase hecha. El Novo Batel se ha convertido, por decisión de sus dueños y por mérito de su cocina, en un local adecuado para librar batallas a bocados. Y es que de su cocina sale el más bestial del os bocadillos, la más grande de las hamburguesas y, ahora también, un perrito caliente de talla XXL.

Es este el plato que les proponemos hoy. Apunten: una salchicha de treinta centímetros de largo y 200 gramos de peso, metida en su pan, y enriquecida con lechuga, queso, bacon, patata paja y cebolla crujiente. Es un plato enorme, tanto por su tamaño, como por su fondo. Y es que este perrito caliente, que está en la carta por seis euros, es además un plato solidario. «De los seis euros que cobramos por él, dos se van a la protectora de animales», cuenta Manuel. Si se descuentan los gastos de producción, al Novo Batel no le queda demasiado beneficio. «Está más o menos calculado para que salga a coste», dice el capitán del Novo Batel. Él y su compañera de viaje decidieron hacer solidario porque «nos encantan los perros. Además conocemos a la gente de la protectora, sabemos los problemas que tienen y siempre que podemos echamos una mano». O dos o tres: hace unos días, dentro de una campaña de recogida de alimentos para los animales del refugio de Pinar do Rei aportaron 500 kilos de pienso. Está claro que a estos chicos, las cosas les gustan a lo grande. Manuel sonríe. «Intentamos ayudar en lo que podemos», cuenta. De momento, la campaña perrito XXL está dando resultado: desde el viernes, cuando pusieron en marcha la iniciativa, ya llevan servidos unos 25 de estos bocadillos gigantes.

Pero en la carta, ya ha quedado dicho, hay otros platos que parecen haber sido rociados con el bebedizo que hacía crecer a Alicia en el País de las Maravillas. Ahí está, por ejemplo, la hamburguesa de un kilo de carne que la gente «suele pedir para compartir». O el súper bocadillo de setenta por cuarenta centímetros con el que retó a sus clientes hace un par de años: el que lograse acabárselo en una hora tendría su hueco en un particular mural de la fama del establecimiento. En la pared un grafitero vilagarciano ha dibujado a un pulpo gigante que engulle sin despeinarse un bocadillo tan enorme como él. Creo que el cefalópodo es el único que ha logrado superar el reto propuesto por este establecimiento carrilexo.

Pan hecho a medida

Manuel reconoce que se metió en esto de las tallas XXL para marcar la diferencia con la competencia. Él, que lleva en el mundo de la hostelería desde que era un crío, que estudió en el Carlos Oroza, y que hace seis años asumió el reto de convertirse en su propio jefe, siempre tuvo claro que un negocio, para funcionar, tiene que tener algo propio, un rasgo característico. Y él apostó por las joyas culinarias gigantes. Y eso no fue tan fácil como pueda parecer, porque fue preciso experimentar y solucionar algunos problemas de suministro. Porque si a veces es difícil encontrar un zapato para un pie grande, imagínense encontrar un pan para un perrito de treinta centímetros. «Nos lo hace a propósito la panadería. Tuvimos que hacer varias pruebas, hasta que dimos con la fórmula, pero es hecho a medida, también», cuenta Manuel. Lo mismo ocurre con el bollo en el que va la hamburguesa gigante y con la barra del bocadillo estrella del local.

Tiene razón Manuel cuando dice que un local tiene que diferenciarse de los demás si quiere salir adelante. Tiene razón. Pero hay otras claves para que un negocio funcione. «Trabajo, trabajo, y más trabajo. Y tratar bien a los clientes». Asegura nuestro cocinero de hoy que esos son los secretos. Son los ingredientes con los que lleva seis años trabajando en este rincón de Carril. Y de momento, dice sonriente, «la experiencia está siendo fantástica».