sanxenxo / la voz

Sanxenxo retrocede esta semana cerca de cinco siglos para acercar a vecinos y visitantes a la era de los grandes descubrimientos marítimos, con la llegada de la Victoria, atracada hasta el domingo en el puerto deportivo. Este navío es una réplica de aquella nao -una clase de nave del siglo XVI-, con la que Juan Sebastián de Elcano logró finalizar la primera circunnavegación al globo terráqueo que comandó, hasta su muerte en Filipinas, Fernando de Magallanes.

En una dársena cubierta de yates de todos los estilos, donde el plástico y los diseños más modernos copan la rada, la presencia de una embarcación de diseño antiguo, con dos palos y sus velas recogidas, no pasa inadvertida. La nao Victoria llegó a Sanxenxo de la mano de la fundación del mismo nombre y en el transcurso de un nuevo periplo internacional que ha llevado a sus tripulantes a varios países europeos. La expedición original partió de Andalucía en 1519 y regresó a España tres años después, con una gran cantidad de peripecias a sus espaldas y protagonizar una gesta que no tiene nada que envidiar a la de Cristóbal Colón en 1492. Era la época de los grandes navegantes europeos, por mares desconocidos donde tenían que navegar con el auxilio de instrumentos con nombres que hoy se nos antojan exóticos como astrolabios y cuadrantes.

Si alguien quiere aprender más sobre estos métodos de navegación tiene una magnífica ocasión a ambos lados de la ría esta misma semana. Por un lado, en el Museo Massó, se exhiben una buena colección de esos artilugios antiguos con los que guiarse por las estrellas y medir la latitud con complejas fórmulas matemáticas. Por otra parte, en Sanxenxo y por primera vez en la comarca, se puede contemplar, cara a cara, cómo era uno de aquellos barcos que se aventuraba a lo desconocido.

La Victoria impresiona por la belleza de sus líneas y, en cierta medida, su relativo pequeño tamaño. Con 26 metros de eslora los tripulantes del buque original afrontaron un destino incierto en alta mar por un tiempo que ni ellos mismos sabían cuánto acabaría siendo.

La réplica de esta nao -que se construyó para su exhibición en la Exposición Universal de Sevilla de 1992- se puede visitar durante toda esta semana hasta el domingo incluido, en horario de diez de la mañana a ocho de la tarde. El precio de entrada es de cuatro euros para adultos y dos para los niños de cinco a diez años y los pases se pueden adquirir en el propio buque.

Esta nao tiene tres palos, con una superficie de 290 metros cuadrados con las velas abiertas. Cuando el emblemático buque arribó a Sanxenxo ayer por la tarde solo llevaba desplegada la vela de proa y aún así los curiosos que se encontraban en el espigón no se cansaron de hacer fotos. Y es que no todos los días uno ve un barco copia de otro del siglo XVI.

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Sanxenxo revive la odisea de Elcano