Carril, la «concupiscencia de los explotadores» y los tres despidos

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Un grupo de vecinos apela a la «virilidad» y a la personalidad colectiva para que los carrilexos se movilicen

26 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El conflicto desatado en torno a la Cofradía de Carril y al despido de tres de sus trabajadoras está alcanzando tintes insospechados. Literarios, incluso. Mientras las personas directamente afectadas por esta situación -el patrón mayor, José Luis Villanueva, y su equipo, por un lado; y las dos administrativas y la bióloga cuyos puestos peligran, por otro- guardan silencio, un grupo de vecinos acaba de recurrir a una encendida soflama para animar a los habitantes de la villa carrilexa a manifestarse el sábado y tratar de frenar la expulsión de las tres empleadas.

El llamamiento cobra la forma de un escrito en el que sus impulsores apelan a valores como la virilidad, la personalidad y el honor de los vecinos de Carril. «¿Creéis que al haceros esclavos de aquellos que ambicionan vuestro territorio vais a vivir sin trabajo o vais a adquirir honor?», interpelan los redactores a los carrilexos para proseguir con toda una serie de preguntas: «¿Consentiréis que de aquí en adelante se os llame cualquier cosa menos carrileños, solo porque así conviene a los intereses particulares de algunos que han sido siempre enemigos vuestros?». Una de las arengas bucea, directamente, en un sentimiento de afrenta colectiva: «¿Estáis satisfechos de cuantos vejámenes, de cuantos desprecios, de cuanta usurpación, de cuanta ignominia se ha venido empleando con los vecinos de Carril?».

El sábado, en A Liberdade

Tras los interrogantes, la parte expositiva: «Si no estáis conformes, porque vuestra conciencia lo repugna, sacudid un momento vuestra apatía y con toda la virilidad y la energía de que son capaces todos los que tienen conciencia de sus derechos, acudid a la manifestación». La movilización tendrá lugar el sábado, a partir de las siete de la tarde, en la plaza de A Liberdade. La primera intención de los convocantes pasaba por concentrarse ya el sábado pasado. Sin embargo, la necesidad de obtener la autorización de la Subdelegación del Gobierno les llevó a aplazar el acto una semana. Un acto que, aseguran sus promotores, se concibe como una forma de «protestar contra el aniquilamiento de vuestra personalidad, que por intereses bastardos se pretende consumar en bien exclusivo de unos cuantos ambiciosos».

La invitación a manifestarse concluye sin rebajar un ápice el nivel retórico del resto del escrito, que en sus líneas finales parece dirigirse en primer lugar a los hombres de Carril: «Que no falten a esta manifestación de solidaridad de los sentimientos del pueblo carrileño ni vuestros hijos, ni vuestras esposas, que todos igualmente tienen derecho a protestar contra la insaciable concupiscencia de los explotadores». Concupiscencia, es decir, desde el punto de vista de la moral católica, el ansia de bienes terrenos y, en especial, el apetito desordenado de placeres deshonestos. En cuestión de días se desvelará si el éxito corona el esfuerzo empleado en la llamada.

El escrito de arenga alcanza tintes de retórica intensa,

con llamadas al honor y la energía