Los radares de control del cinturón están instalados, pero no activados

En el norte de la provincia se colocaron tres de estas cámaras hace varios meses


Pontevedra / la voz

En el entorno de Pontevedra hay instaladas, al menos, tres cámaras para vigilar el empleo del cinturón de seguridad y del móvil por en el interior de un vehículo. Estos dispositivos, pese a que llevan meses instalados en la autovía de Marín, en la N-550 o en la N-541, por el momento, no han sancionado a ningún infractor. «Esos radares ya están montados, no están funcionando (...). Están sin activar», reconoció ayer el delegado del Gobierno

La DGT optó por estos tres emplazamientos atendiendo a la siniestralidad, pero también a la afluencia de vehículos que registran estas carreteras. La intención es, en un futuro, instalar nuevas cámaras en otros puntos de la red viaria provincial, así como completar esta medida con otras actuaciones encaminadas a reducir la siniestralidad.

No en vano, Villanueva remarcó que el tráfico «nos preocupa especialmente por el incremento tanto de accidentes, como de víctimas que se han producido en el 2016 con respecto al 2015». Curiosamente, Pontevedra fue ajena a esta tendencia, toda vez que los veintisiete fallecimientos al volante del año pasado supusieron un descenso del 15,6 % con respecto al 2015, que se cerró con 32 muertos sobre el asfalto.

Los distintos operadores consideraron esta evolución muy positiva, si bien matizaron que cuando hay vidas truncadas y personas heridas no se pueden lanzar mensajes triunfalistas. En todo caso, destacaron que desde hace una década, y con la excepción del 2013 y 2014, no se alcanzaba una cifra tan baja de fallecimientos en la red viaria pontevedresa.

En cuanto a la utilidad de estos nuevos dispositivos, aludieron a que los primeros muestreos realizados a principios del año pusieron de manifiesto que en torno al 2 % de los conductores de los vehículos captados no hacían uso del cinturón de seguridad. Asimismo, incidieron en que aún hay muchos usuarios que son reacios a asumir que estos dispositivos pueden salvan vidas, de igual modo que el empleo del móvil al volante puede ocasionar sustos de trágicas consecuencias.

Es por ello que Santiago Villanueva no dudó en calificar, ya como usuario de la red viaria, positivamente la implementación de esta tecnología. «Tenemos que colaborar todos para evitar que se siga incrementando tanto el número de accidentes como de víctimas», insistió, al tiempo que subrayó que «es un tema prioritario» para su Administración.

Reseñó que en la accidentalidad concurren múltiples factores, desde el propio estado de las carreteras o la luminosidad hasta la climatología. No obstante, recordó que «se trata muchas veces de adecuar la conducción al tipo de vía. No podemos circular igual por una autopista que por una carretera convencional y no podemos conducir igual por una autopista cuando llueve que cuando no lo hace».

¿Cómo funciona la tecnología?

La operatividad de estas cámaras es totalmente automática, precisaron desde la Dirección General de Tráfico. De este modo, los radares envían telemáticamente las imágenes captadas al centro Estrada de León, donde se realizan una serie de comprobaciones.

En un primer momento, se verifica que las mismas tengan calidad adecuadas para, acto seguido, remitirlas al Centro de Denuncias de León. Allí ya se descartan entre el 60 y el 70 % de las imágenes «en las que claramente se ve que el conductor lleva el cinturón», remarcó Jaime Moreno, subdirector de Gestión de la Movilidad de la DGT.

Las restantes, una por una, son visionadas por un operador para, de este modo, identificar las posibles infracciones.

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