Los arqueólogos hallan una nueva tumba de hace 2.000 años y sospechan de otra más
24 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El equipo de especialistas que excava el yacimiento arqueológico de A Lanzada ha encontrado un nuevo enterramiento, el segundo bebé galaico romano que sale a la luz en esa campaña, impulsada por la Diputación. La presidenta de la institución provincial, Carmela Silva, explicó que no pasa un día sin que reciba «extraordinarias noticias e sorpresas» sobre esta iniciativa cultural. El hallazgo de este bebé, de hace dos mil años aproximadamente, es una de estas últimas e inesperadas apariciones.
Este bebé se encontró a seis metros al norte del, hasta ahora, único enterramiento adulto que se ha encontrado, el de una mujer de mediana edad, al que el equipo arqueológico ha puesto el simbólico nombre de Cornelia. No es que en vida esta mujer se llamase así, pero resultó ser que en el santoral de la jornada de su descubrimiento tocaba ese nombre, un apelativo, por otra parte, profundamente romano. Sea llamase Cornelia o no, el esqueleto de la mujer adulta fue el primer indicio de que la necrópolis, o cementerio antiguo, se extendía mucho más allá de lo que se pensaba, llegando incluso a escasa distancia de las estructuras de viviendas y centros comerciales antiguos del castro.
En el caso de estos tres enterramientos, ninguno ha aparecido con ajuar. Los arqueólogos ya han desenterrado totalmente a la mujer adulta y al primer bebé. El segundo permanece en su ubicación original, pendiente de que la antropóloga física del equipo de especialistas, Olalla López, se desplace hasta A Lanzada el próximo martes.
Por ahora, a falta de la confirmación del carbono 14, todo parece indicar que se trata de personas que vivieron en alguna parte del siglo primero de nuestra era. Cornelia fue enterrada en un ataúd, del que solo se conservan los clavos; el primer bebé, al parecer, en una especie de saco o bolsa, por la forma en la que apareció; mientras que el segundo neonato pudo serlo de alguna forma más elaborada, por la manera en que se ha encontrado, detalló la presidenta de la Diputación.
Hallazgo sorprendente
El hallazgo de estos restos humanos in situ es bastante sorprendente por otro motivo. La zona comercial y el poblado de A Lanzada se ha modificado mucho a lo largo de los siglos. En cada momento ocupacional, se han levantado estructuras que alteraron o cambiaron, a veces sustancialmente, lo que habían dejado los predecesores. En el caso de esta parte de la necrópolis, por encima y presumiblemente varias décadas después de los enterramientos, el espacio se usó como vertedero, pero las tumbas no fueron modificadas, por lo que los arqueólogos están tocando un estrato que no ha visto la luz en dos mil años.
Las novedades no acaban ahí. Debajo de las tumbas han empezado a aparecer más estructuras, presumiblemente de época prerromana y con una funcionalidad aún por determinar.