Jordi Aragonés, subcampeón olímpico

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARK RALSTON

El preparador físico vilagarciano posó en la histórica foto de familia de la selección femenina española en el Carioca Arena 1 de Río de Janeiro

21 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Nunca pareció oro. Pero sí. Claro que fue plata. La plata de ley que junto al resto de los integrantes de la selección femenina española, desde las estrellas capitaneadas por Anna Cruz y Alba Torrens hasta el seleccionador Lucas Mondelo, pasando por todos y cada uno de los integrantes del cuerpo técnico hispano, ayer noche, media tarde en Río de Janeiro, se colgaba el preparador físico vilagarciano Jordi Aragonés en la primera final del equipo nacional de básket femenino de España en unos Juegos Olímpicos. Aquel chaval que había dado sus primeros botes a un balón en su pueblo, y que años después iniciaba el camino hacia el profesionalismo en lo que mejor sabe hacer, calibrar al milímetro el rendimiento mecánico de sus equipos, alcanza el culmen con el que pueden soñar aquellos que desde dentro viven este deporte si el suyo no es un dni estadounidense.

«Por 1.ª vez en #SelFem -la etiqueta con la que se conoce a la selección femenina española de baloncesto en Twitter- SUBCAMPEONES OLÍMPICOS!! SUB-CAM-PE-O-NES O-LÍM-PI-COS. Ahí queda para la historia!!». Estas son las primeras declaraciones públicas de Jordi Aragonés tras la gesta de un combinado nacional que no solo cosecha la primera medalla olímpica de su historia, sino que ya había roto su techo alcanzando unas semifinales en las que aplastó a la vigente campeona de Europa, Serbia, a la que derrotó dos veces durante el concurso en Río. A través de su cuenta de Facebook el arousano ponía en todo su contexto una gesta que ni mucho menos quedaba empañada por la contundente derrota ante un equipo de EE.UU que, al contrario que su homólogo masculino, sigue estando a años luz de poder ser derrotado por rival alguno. El 72-101 en el Carioca Arena queda así como un simple dato anecdótico más para que Jordi y sus compañeros y compañeras de aventuras en estos últimos cuatro años les cuenten con orgullo a los que vengan detrás. En un relato que, a falta de desmentido con el paso de los años, puede haber supuesto el más grandioso ciclo olímpico que pueda llegar a escribir la selección femenina de baloncesto española.

Un grupo que apuntó maneras con el bronce en el Mundial del 2010 con unas jovencísimas Torrens, Anna Cruz y Laura Nicholls todavía dando sus primeros pasos en el equipo. Un clan al que Jordi Aragonés accedía como uno más en el Preeuropeo que daría paso al oro continental de España del 2013, derrotando en su casa en la gran final a toda una Francia. El vilagarciano, que a su labor profesional añade esa capacidad suya para generar grupo con sus dotes de psicólogo y humorista, entró en la rueda. Plata Mundial en Turquía en el 2014, bronce Europeo en el 2015. Y tras recuperar su puesto en el baloncesto de élite de clubes con el título de la Liga de Polonia en el Wisla Cracovia, su perenne sonrisa ayer en la gran foto de familia de los subcampeones olímpicos.