Malas hierbas que no lo son tanto

Hay negocio más allá de la vid, las lechugas y los pimientos. Los cultivos ecológicos y alternativos piden paso y en O Salnés surgen iniciativas para abrirles las puertas

Meis acogió ayer una feria de intercambio de semillas y de productos ecológicos.
Meis acogió ayer una feria de intercambio de semillas y de productos ecológicos.

vilagarcía / la voz

Del maíz se aprovechan el grano, las espigas y las hojas, pero sus flores nadie las quiere; se tiran, cuando podrían ser explotadas con fines medicinales debido a sus propiedades diuréticas. La fumaria silvestre de flor lila acaba secándose en los campos sin que nadie repare en sus propiedades terapéuticas para las dolencias intestinales y hepáticas. Como estas hay otras plantas aptas para el suelo gallego -caléndulas, mentas, llantén...-, que tienen un mercado y a las que pocos prestan atención. En España son cada vez más las iniciativas que surgen para diversificar la agricultura e introducir los llamados cultivos ecológicos. En Soria, en Andalucía y en Cataluña hay ya experiencias en marcha, pero en Galicia todavía son testimoniales.

Con el propósito de abrir nuevos horizontes, la asociación Xaramelo organizó ayer una charla sobre este tema dentro de la feria de semillas y productos ecológicos celebrada en Mosteiro (Meis). Allí, la socióloga y química Mercedes Fernández Gestido dio algunas claves sobre la materia. En su opinión, la comunidad gallega, y O Salnés en particular, ofrece unas características de terreno y de clima más que óptimas para desarrollar este tipo de cultivos. «O problema é que ninguén dá o paso. O que aquí moitos chaman herbas malas son apreciadas noutros lugares con fines medicinais e cosméticos. É un mundo por descubrir», señala la experta. No solo hay que plantar, que por supuesto, también habría que crear infraestructura para transformar, envasar y comercializar desde Galicia de manera que el beneficio redundase en este territorio, añade. Pero para explotar este recurso es necesaria iniciativa privada y un apoyo institucional que, hoy por hoy, no existen. «O rural está moi necesitado de innovar. Non todo vai ser viño, leite e patacas. Hai que dicirlle á xente que se organice e buscar outro modelo económico, de responsabilidade social e de coidado do medio ambiente», indica Mercedes Fernández.

La industria farmacéutica ha desterrado la botica de las abuelas, en las que la hierba Luisa, el orégano o el tomillo estaban siempre a mano para frenar un catarro o una infección. Pero la sociedad tiende a recuperar esta tradición natural, y Galicia puede ser una buena despensa. No solo para cuestiones médicas y de belleza. La gastronomía mira cada vez más a los productos ecológicos y alternativos, y en O Salnés hay quien apuesta por este camino.

El Concello de Vilanova está actuando como punta de lanza con la puesta en marcha de un centro de formación de agricultura ecológica en Vista Real. Con el apoyo de la Xunta, este año ya se plantaron quinoa, chirivía, aguacate y plantas aromáticas, y el Concello espera poder repetir la experiencia en el 2016.

«O rural está moi necesitado de innovar. A xente ten que organizarse e buscar outro modelo»

Mercedes Fernández

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