De sentarse uno detrás del otro en el colegio Magariños han pasado a gobernar codo con codo en Cambados
27 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los dos son de la quinta del 78 y los de Cambados. Pero del Cambados que queda bajo la influencia del colegio Antonio Magariños, que los que iban al San Tomé eran mundo aparte. Fátima Abal y Xurxo Charlín estaban entre los primeros. Coincidieron en primero de EGB a los seis años y no se separaron hasta llegar al instituto. En el Ramón Cabanillas no compartían aula, porque ella iba por Letras y él por Ciencias, pero seguían cruzándose por los pasillos.
«¡Pero ya antes en los parvulitos estábamos juntos! En la de Marita, en la Juventud», le espeta Fátima a Xurxo durante este viaje por su niñez que emprenden para La Voz de Galicia. «Había cada guerra de pedradas...». Desde luego, la señora alcaldesa no da ese perfil viéndola en la foto escolar. «¡Que va!, ela era moi boíña, tímida, das listas; levábase ben con todo o mundo», apunta Charlín, que se sentaba detrás de ella. ¿Y Xurxo?. «Era un niño tranquilo, no como otras piezas que había en clase...», cuenta la regidora. Lo que tenían ya los dos era madera de líderes. Fátima Abal fue delegada en varios cursos «e eu fun subdelegado e membro do consello escolar no instituto», añade el concejal, que en el Ramón Cabanillas enseguida empezó a significarse como cabecilla de cuanta reivindicación se planteaba en el centro.
Que había que protestar porque los baños estaban hechos un desastre, se ponía en primera línea a la hora de salir a la calle; que había que manifestarse contra la ley educativa de turno, iba de sentada «e recordo que ata saín falando pola radio». Estaba en COU y ya le gustaba llevar la voz cantante. Ahí se perdieron la pista. Ella se fue a A Coruña a estudiar Derecho, carrera que seguiría después por la UNED: «Fui la primera persona de mi familia en ir a la Universidad, para mis padres fue un esfuerzo muy grande». Charlín todavía tardaría unos años en matricularse en Empresariales. Antes probó con una FP y se buscó la vida pinchando música en el Rif y trabajando como camarero en O Muíño, un bar que, otra casualidad, estaba en el bajo del edificio donde vivía su otrora compañera de escuela. Quién les iba a decir que casi veinte años después iban a volver a coincidir en otra casa, en la de todos.
Y surgió la política
No comparten ideología pero la política, ya se sabe, hace extrañas alianzas -aunque en su caso de extraños nada-, de modo que en la amalgama de siglas que conforma el gobierno local de Cambados -PSOE, BNG, Somos y Pode- confluyeron los dos amigos de la infancia; ella como alcaldesa, él como portavoz municipal y concejal de Economía e Facenda. «Nunca pensé que algún día iba a ser alcaldesa. Entré en política de casualidad. Me llamó Nardo en el 2010 y a partir de ahí me hice militante. Después, para las elecciones del 2011, me llamó Tabuyo para ir en la lista y acabé siendo portavoz porque murió Rafa». En sus segundas elecciones, en el 2015, su foto ya colgaba en carteles y pancartas por todo el municipio en calidad de candidata. «Aún me veo por ahí y no me gusta nada. Lo de las fotos lo llevo fatal», confiesa.
Lo de Charlín fue fruto de un arrebato. «Estaba nun pleno e Luis [Aragunde] chamoulle a atención a Óscar Pardo Planas por gravar a sesión. Pareceume fatal así que ao próximo pleno fun e graveina eu. Entón vin que era o momento de plantarlle cara ao PP. E de aí entrei en Anova e logo veu Somos Cambados, que naceu vendo un partido do Bilbao-Madrid con cinco persoas. E xa ves a onde chegou».
Un año después Xurxo co-gobierna en Cambados codo con codo con aquella niña de sobresalientes que a lo único que aspira, dice, «es a ayudar a la gente».
La clase de cuarto
«¿De cuarto o quinto?... no, tiene que ser cuarto», afirma Fátima Abal a la hora de situar en el calendario la imagen tomada en las escaleras del colegio Magariños en los años en los que hacerse una foto era casi un acontecimiento. La alcaldesa es la primera por la izquierda en la segunda fila; Charlín está en el centro, con cara de pocos amigos «e co chándal de Puma». Algunos de los de la foto ya no están. Xurxo y su panda de los Moucho Gans siguen dando guerra.