«Hay que ganar la relación con la playa, pero no hacer por hacer»

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El estudio de arquitectura se halla en el viejo entramado urbano que dialogaba con el mar.
El estudio de arquitectura se halla en el viejo entramado urbano que dialogaba con el mar.

14 feb 2016 . Actualizado a las 10:32 h.

La conversación con José Luis Recuna y José María Dapena parte del pasado para cobrar velocidad. El entramado urbano perpendicular a la avenida de A Mariña, orientado al oeste, cuya luz se apagó con los rellenos y las construcciones dispuestas sobre ellos. En dicho entramado se encuentra, precisamente su reconocido estudio, En su opinión, el papel del Puerto debería limitarse a devolver a la ciudad lo que le arrebató, a medida que el uso portuario desaparece de superficies como la TIR o el propio O Ramal.

Hace veinte años su estudio participó en el concurso convocado para reordenar la zona TIR. «Estudiamos toda aquella plataforma desde un uso público, no privatizado como está ahora. Proponíamos favorecer una nueva topografía que generase nuevos puntos de vista, arriba y abajo, diferentes alturas, cráteres en los que entraba la luz. Y ahí se incluía O Ramal». ¿Qué hacer ahora? En primer lugar, cero caprichos. Nada de «áreas temáticas de la borrachera que no hacen ciudad». Porque lo fundamental, apunta Recuna, es «ganar la relación con la playa, pero no hacer por hacer». Actuar sin ansiedad y permitir que, recuperando ese encuentro interrumpido entre Vilagarcía y la ría, sean las necesidades de la ciudad las que vayan marcando los usos del muelle.

Dapena es categórico. «Si hay dinero para derribar edificios, también debería haberlo para eliminar espigones». Para Recuna, lo inteligente sería desplazar el puerto deportivo hacia el sur, liberando las dársenas 1 y 2, y aprovechar las zonas libres del muelle Comercial como esa marina seca que necesita la actividad náutica. «Se generaría otra dársena distinta, facilitando esa transición», Por qué no una zona de baño frente al parque de O Centenario. ¿Y el hotel? «Una posición vertical, como contrapunto a la lengua que avanza en el mar, no estorbaría y podría reordenar la zona, pero hay que meditarlo muchísimo porque podría ser horroroso». «¿Y por qué un hotel? -se pregunta el arquitecto- Vilagarcía no tiene un cámping, tampoco un albergue». Abundan, en cambio, los edificios históricos en abandono, capaces de sustentar un modelo de alojamiento muy distinto, enraizado, lejos de las grandes cadenas.