Turoperadores de la antigua URSS conocen estos días los encantos de la comarca con el fin de convertirlos en embajadores de nuestras excelencias
30 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.De todas partes del mundo está trayendo la mancomunidad de O Salnés a turoperadores. El objetivo de estas visitas es el de dar a conocer los encantos de la comarca para que, posteriormente, estos puedan actuar como sus mejores embajadores. Y todo parece indicar que la iniciativa está siendo todo un éxito. Explica el gerente de la entidad, Ramón Guinarte, que estos profesionales, que cuentan con una amplia experiencia en destinos turísticos, encuentran en O Salnés muchos motivos para venir a visitarlo. Y solo hayan un problema, que aquí no se habla idiomas.
Desde Rusia
Seis turoperadores rusos componen la última delegación traída por la mancomunidad. Irina Bannikova, Michael Boger, Leonid Gelibterman, Natalia Zhestkova y Guldzhan Khudaiberenova dejaron ayer las tierras arousanas tras haber realizado una completa visita por ellas. Todos pertenecen a agencias y grupos de viaje y, en su mayoría, organizan rutas a medida para visitantes de alto poder adquisitivo. Una de sus últimas actividades en la comarca fue una reunión con representantes del sector turístico con el fin de que estos conocieran de primera mano la impresión que se llevan.
Enamorados de la zona
Varios fueron los atractivos que estos turoperadores encontraron en la comarca arousana. Michael, por ejemplo, confesó que antes de su viaje por tierras arousanas no le gustaba demasiado el pescado, prefería la carne. Esto ha cambiado tras su paso por O Salnés. Ahora es un enamorado de todos sus productos del mar, de sus pescados y también de sus mariscos. En general, todos destacaron la calidad del producto que se sirve en los restaurantes. Y confesaron su amor por el pulpo, que nunca antes habían probado. La hospitalidad de la gente también fue un punto a destacar por parte de estos profesionales. «Esto va a ayudar a que la gente venga, porque se siente muy a gusto», añadieron. La naturaleza, con ese verde que no han encontrado en el resto de España, y la arquitectura y la historia fueron otros de los atractivos que encontraron en la comarca. No se olvidaron, en este apartado, de la Fundación Manolo Paz. Esta fue una de las visitas que más los impactó, tanto por el paisaje como por la charla que mantuvieran con el artista.
Algunos peros
Pero como no todo iban a ser alabanzas, los turoperadores rusos también quisieron explicar a los hosteleros algunos de los problemas que detectaron. El principal problema, aseguraron, es la falta de guías que hablen ruso. El idioma puede suponer un problema, pues muchos de sus conciudadanos no hablan inglés. También echaron de menos carteles en esa lengua.