As Revenidas desde el garaje

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Con la lluvia, la fiesta en Vilaxoán no desaparece, si no que se transforma: pasa del parque de Dona Concha a los garajes.
Con la lluvia, la fiesta en Vilaxoán no desaparece, si no que se transforma: pasa del parque de Dona Concha a los garajes. fotos: mónica irago < / span>

La lluvia no pudo con la sardiñada de Vilaxoán. Eso sí, muchos vecinos cambiaron las mesas del parque de Dona Concha por el bajo de sus casas

23 ago 2015 . Actualizado a las 20:51 h.

Cuando hay ganas de fiesta, hasta la lluvia tiene remedio. Este principio quedó demostrado ayer en Vilaxoán. Desde que, a media mañana, las nubes decidieron hacer buenos a los meteorólogos y dejaron caer su carga sobre Arousa, las cabezas de quienes tenían previsto disfrutar de la sardiñada de As Revenidas comenzaron a pensar cómo esquivar los charcos. Así que, cuando llegó la hora de sentarse a comer, el parque de Dona Concha estaba algo más vacío de lo habitual, sí. Pero las sardinas asadas reinaban en todo el pueblo. Los vilaxoaneses, los dueños de la fiesta, celebraron el banquete en casa, y algunos bajos se abrieron a la calle, transformados en improvisados comedores. Los foráneos, menos afortunados, se conformaron con tomar posiciones defensivas en bares, bajo las cornisas de los edificios. Hasta las marquesinas del autobús eran un buen lugar para hincarle el diente al pescado y a la empanada.

En el parque, algunas vilaxoanesas orgullosas desafiaban a la lluvia y reinaban en las largas mesas que la organización había montado bajo los árboles. Con las espaldas rectas, bien vestidas para la ocasión, tenían a un palmo de sus manos grandes paraguas con los que defenderse de un inoportuno ataque del agua. También se habían pertrechado bien muchos de los turistas que pululaban por el recinto; a fin de cuentas, quien viaja a Galicia sabe que se tiene que traer el chubasquero en la maleta. Quienes no parecían excesivamente preparados para la invernal jornada eran los jóvenes que han llegado a Vilaxoán atraídos por el fenomenal cartel de conciertos que se despliega este fin de semana. Eran fácilmente reconocibles por sus camisetas con mensaje -social o musical-, por sus chanclas y por ese gesto destemplado, tan propio de quien ha pasado la noche en vela.

No se preocupen. Seguro que tras reponer fuerzas con una buena ración de sardinas y calentarse el cuerpo con un buen chupito de licor café, todos estaban en condiciones para vivir una nueva noche de conciertos. Por los imponentes escenarios iban a pasar Kasermaret, Leo i Arremecaghona, Familia Caamagno, Spin Te Ku, The Mahones, Terbutalina y los aclamados Heredeiros da Crus.

Juan Quintáns es una de las personas que hace posible la gran fiesta de Vilaxoán. Ayer reconocía que el tiempo no se había portado demasiado bien con la edición de este año. Pero tampoco demasiado mal. «Encargamos algo menos de sardiña que outros anos, pero pola noite contamos con agotalas», decía ayer a media tarde. También contaba con ver el recinto de conciertos como estaba la noche del viernes: lleno hasta la bandera. Teniendo en cuenta que el 70 % del aforo se había vendido mediante abonos, el éxito de la noche estaba garantizado. Y hoy aún queda música en la recámara. Báilenla.