Las de Rubén Domínguez se miden al segundo peor equipo de la Liga Femenina 2, con un solo triunfo en su casillero
07 feb 2015 . Actualizado a las 12:42 h.Todo lo que no sea una victoria local con cierta comodidad resultaría hoy una desagradable sorpresa para los aficionados que se desplacen al Pabellón de Fontecarmoa. A partir de las siete y media de la tarde el Portomar Cortegada tiene ante sí el sobre la mesa segundo partido más asequible de cuantos le puede ofrecer el calendario del Grupo 1 de la LF2. Y es que si su rival de turno, el Universidad de Valladolid, cuenta con un triunfo en su casillero tras 12 jornadas, es solo gracias a su favorable y apretado 58-62 sobre el único conjunto incapaz todavía de ganar esta temporada en la Liga, el Pabellón Ourense.
Adversario peleón
Cuando hablamos del cuarto clasificado, pinchar ante un cuadro como el vallisoletano se antoja impensable. Incluso el técnico local, Rubén Domínguez, trasladaba en cierta forma inconsciente la idea, al comentar de su adversario como un colectivo «que se esfuerza todo el partido», pero «no tiene un potencial grande», además de ser «limitado en la pintura» y contar con una única jugadora destacada, su base Cristina Salinas. Su fuerte, apunta el entrenador arousano, que «nunca se va del partido, y no suele perder de grandes diferencias», por lo que, dice, «habrá que trabajar para ganarle».
En el bando local, Rubén Domínguez cuenta además con la recuperación, aunque no al 100%, de Montse Gilabert tras su virus estomacal de la semana pasada, y de Tabara, parada hasta el miércoles por una torcedura de tobillo.