Sentados en las escaleras, llenando el salón de plenos, resistiendo la lluvia fuera del Concello, los vecinos exigieron anoche la dimisión del tripartito a raíz del PXOM
28 ene 2015 . Actualizado a las 23:32 h.Cinco minutos de pleno fueron suficientes para que los grovenses presentes en el mismo pidieran a gritos la dimisión del equipo de gobierno por su actuación en el Plan Xeral de Ordenación Municipal. El descontento que genera el documento quedó ayer, de nuevo, patente y los vecinos de la localidad volvieron a dejar pequeño el salón de plenos y, también, el Concello entero. Porque hubo que instalar un sistema de megafonía que permitiese escuchar la sesión a quienes se quedaron a las puertas de salón, a los que utilizaron las escaleras como sillas y a los que se apostaron fuera del edificio, protegidos con paraguas. Ni la lluvia impidió que los mecos volviesen a clamar anoche «non ao PXOM».
Media hora antes de que diese comienzo el pleno ya no había ni una silla libre en el salón grovense. Cincuenta personas esperaban la llegada de los políticos. Poco a poco se fueron multiplicando. Ocuparon primero el suelo del salón, la entrada, las escaleras y toda la planta baja. A pesar de la lluvia, hubo quien quiso quedarse fuera. No faltaron ni las camisetas, ni las pancartas. Todo, para demostrar que el documento urbanístico no les gusta. A las ocho en punto, el equipo de gobierno hizo entrada en el salón de plenos. Primero llegó el portavoz del PGD, Alfredo Bea. Y con él, los primeros abucheos. Silbidos y gritos que se repitieron cuando entraron los concejales del PP y la portavoz de A Meca, Aida Filgueira.
El alcalde inauguró las intervenciones, presentando una moción del grupo de gobierno que recoge parte de las reivindicaciones de la plataforma. Pero fue el portavoz de los socialistas, José Cacabelos, el que se metió al público en el bolsillo. Se mostró sorprendido por el cambio dado por el tripartito hacia el documento y argumentó que seguramente lo habrían hecho porque no sabían lo que votaban. «Se iso é así pídolles que asinen a súa dimisión e se vaian», argumentó. Y ahí comenzaron los gritos. «Dimisión, dimisión», corearon los presentes. Hasta en cinco ocasiones diferentes lo hicieron a lo largo de la intervención del líder del PSOE. Y cuando las voces de la sala dejaron de oírse, siguieron las de los vecinos que estaban en las escaleras y fuera del Concello. «Corruptos» y «fuera, fuera», fueron otras de las consignas que más repitieron los presentes, que aplaudieron sin descanso todas y cada una de las palabras de los tres grupos de la oposición. Las declaraciones sobre el viaje a Argentina realizado por miembros del gobierno a los pocos días de exponer al público el PXOM, motivó otra ronda de abucheos.
«O meu é meu»
Las intervenciones del público fueron constantes durante toda la sesión. Gritos como «o meu é meu»
, que se hizo famoso tras la manifestación del pasado sábado, o «ide traballar palaquíns» fueron constantes. «A casa que levan non é a deles, nin a dos amigos. Este PXOM ten nomes e apelidos», se quejó uno de los asistentes. Y la policía tuvo que intervenir en una ocasión para frenar a un exaltado. «Que nos delvolvan os nosos cartos», pidió otro veicno. No faltó, por supuesto, el tradicional «os mecos unidos xamáis serán vencidos». Ni la típica «¿Quen matou ao meco?», que, claro está, fue respondida con el «fumos todos»
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«Fuera, fuera», fueron, a continuación, los gritos que dedicó el público a la primera integrante del tripartito en tomar la palabra, la concejala Filgueira. «Tede un pouco de vergoña e marchade para a casa», reclamó una de las presentes., mientras el vocerío impedía a la edila intervenir. Hasta le cantaron A Rianxeira.
«Ante a imposibilidade de poder expresarse como fixeron os nosos compañeiros imos pasar á votación»,
sentenció el alcalde, Miguel Pérez. Su propuesta fue aprobada, con los votos de PP y PSOE. Pero los gritos siguieron. Y los presentes se equivocaron al repetir «fuera, fuera» cuando Pérez trataba de presentar la moción de la plataforma.