Cosas que hacer desde una alcaldía cuando el empleo se va a al garete

S. G. VILAGARCÍa / LA VOZ

AROUSA

Un optimismo rayano en la temeridad o, lo que incluso sería bastante más preocupante, un desinterés desproporcionado sobre las competencias propias. Estas son las dos conclusiones a las que los representantes de los trabajadores de Lantero han llegado a la hora de interpretar la postura del bipartito conservador que gobierna Vilagarcía sobre el durísimo conflicto laboral en el que están inmersos los 131 empleados de la factoría de O Pousadoiro. En el momento en que la última manifestación se convertía en concierto solidario, los miembros del comité llamaron la atención del alcalde, Tomás Fole (PP), sobre el hecho incontestable de que la empresa ya haya ejecutado un despido. Precisamente el de su presidente, Jesús López.

El comité no le pedía al regidor nada extraño. Simplemente que cumpliese el acuerdo que él mismo aprobó junto al resto de la corporación y consiste en rechazar cualquier modificación urbanística de los terrenos de la antigua fábrica de Rosalía de Castro en caso de que se produjese un solo despido. La respuesta del alcalde, consultado esta semana al respecto, fue la siguiente: «Del convenio urbanístico ya habrá tiempo para hablar; no vamos a caer en los mismos errores que el comité achaca a la dirección; lo que se necesita ahora es prudencia y sensatez».

Fole hablaba cuando aún no se había celebrado la última reunión sobre el ERE. Sería interesante saber qué opina ahora que el grupo ha confirmado el despido del 42 % de su plantilla.