Doscientas puertas hacia el pasado

La Xunta tiene censados en las comarcas de O Salnés y el Baixo Ulla 223 yacimientos arqueológicos. La mayor parte de ellos están ocultos tras el desconocimiento y el olvido


vilagarcía / la voz

No están todos los que son, pero sí son todos los que están. El catálogo de bienes de interés arqueológico de la Xunta de Galicia tiene censados 223 yacimientos en los ayuntamientos de la orilla sur de la ría de Arousa. ¿Son muchos? Sí, contesta Rafael Rodríguez, arqueólogo de la Diputación. A fin de cuentas, «tenemos la suerte de vivir en la comunidad autónoma con más yacimientos por metro cuadrado», y este rincón de las Rías Baixas no es una excepción, más bien todo lo contrario. La riqueza del mar, la fecundidad de la tierra y una situación estratégica desde el punto de vista comercial han hecho de este espacio una zona que ha estado siempre intensamente poblada. Y el paso del ser humano deja huellas.

Hay muchos yacimientos conocidos, «pero es casi seguro que aún hay muchos más», confiesa Rafael Rodríguez. «No todos los concellos tienen plan general. Cuando se elabora un PXOM se hacen prospecciones arqueológicas intensivas, una especie de barrido del cien por cien del territorio», y eso saca a la luz zonas de interés arqueológico que antes estaban ocultas. Esa operación de reconocimiento masiva no implica que en esos ayuntamientos ya no queden restos ocultos: bajo tierra, siempre hay sitio para las sorpresas.

Estas aparecen cuando menos se las espera. Un incendio puede dejar al descubierto ricos petroglifos; las obras públicas y privadas, mámoas, castros y todo tipo de vestigios que hablan de tiempos pasados; los temporales, muros y enterramientos en primera línea de costa. Pero el catálogo de yacimientos no solo crece a golpe de casualidades. En Valga acaban de dar con lo que parece haber sido un importante puerto en la época en la que los romanos hacían valer su ley en la vieja Gallaecia. Dieron con él tras una minuciosa búsqueda impulsada por el Concello.

La riqueza arqueológica de O Salnés no solo es importante desde un punto de vista cuantitativo, si no también cualitativo. Un somero vistazo al catálogo oficial de la Xunta permite hacer un viaje en el tiempo desde la prehistoria hasta la Edad Media. Si colocamos sobre el mapa los yacimientos conocidos y reconocidos, descubriremos que 49 están en el término municipal de Vilagarcía, 47 en el de Meis, 29 en Valga, 28 en Vilanova, 14 en Meaño, nueve en A Illa -la mayor parte en O Areoso-, otros tantos en Cambados, siete en O Grove, cinco en Pontecesures y tan solo dos en Ribadumia.

Pero la ubicación en el mapa de todos estos restos permite comprobar, además, la existencia de puntos calientes en términos arqueológicos e históricos. Así, los montes Xiabre, Castrove y Lobeira acumulan petroglifos, mámoas y, en el caso de la última de estas cumbres, hasta un curioso círculo lítico cuyo origen dio, y seguirá dando, mucho de qué hablar.

Basta con ver el listado de yacimientos catalogados por la Xunta para darnos cuenta de que buena parte de ellos son grandes desconocidos. ¿Quiere decir eso que estén desprotegidos? Los arqueólogos no dan una respuesta absoluta a esa pregunta. «La protección de un yacimiento pasa por el conocimiento, por asumir que es algo nuestro, de todos, no unas piedras ?de la Xunta?», explica Rodríguez. «Hay yacimientos que son susceptibles de hacer en ellos una inversión», argumenta. De esa forma pueden salir a la luz y convertirse en una fuente de riqueza cultural y, también, económica. Pero no todos cumplen los requisitos necesarios para entrar en ese club, no todos pueden aspirar a ser yacimientos visitables. Unos porque son difíciles de explicar y de visualizar. Otros, porque después de ser excavados exigen un mantenimiento que las administraciones no siempre pueden o quieren asumir.

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