El Sergas modifica el porcentaje de los fondos Feder que se invertirán en el 2015 en la ampliación; la diferencia rebasa los dos millones
26 oct 2014 . Actualizado a las 14:00 h.Entre otras muchas virtudes, El mejor peor momento de mi vida -escrito por el compañero Nacho Mirás como catarsis personal de ecos colectivos en su lucha contra el cáncer- encierra una encendida defensa de la sanidad pública y de sus profesionales. Una defensa proferida desde la trinchera, desde la primera línea del frente, a pie de consulta, de quirófano. Cualquier recorte, cualquier golpe a la dignidad de sus trabajadores es una cuchillada que nos propinan a todos en el vientre de nuestro bienestar común. Desde este punto de vista, moralmente incontestable, se comprenderá que los bailes a los que desde hace nueve años, pero especialmente en los últimos tiempos, nos tiene acostumbrados la Administración sanitaria galaica con respecto al Hospital do Salnés colmen ya la paciencia del más resignado de los cien mil arousanos cuya salud depende de la ampliación del centro médico comarcal. A la espera de que se materialicen esos 5,4 millones de euros que al parecer esconden los Orzamentos de la Xunta para el año que viene -hasta los propios representantes del Partido Popular tuvieron que bucear con escafandra para encontrarlos-, no vayan a pensar que todo se ha acabado. A la vista de los datos, surge un nuevo cambio que, al menos de momento, nadie se ha molestado en explicar pero pone en juego la bonita cifra de 2 millones de euros.
Pasen y echen cuentas. Cuando el Diario Oficial de Galicia anunció la salida a licitación de las obras en julio pasado, nueve años después de la primera promesa al respecto, el boletín recogía un presupuesto máximo de 9.752.005 euros. La mayor parte de tanto dinero, nada menos que un 80 %, se financiaría a través de los fondos europeos Feder. Los mismos que, necesariamente, deben estar ejecutados a 31 de diciembre del 2015. Cualquiera que tenga una calculadora a mano podrá comprobar que el 80 % de 9,7 millones de euros son 7,8 millones. Que es la cantidad que el Servizo Galego de Saúde debería invertir el ejercicio que viene en la ampliación, a riesgo de perder la viruta. Sin embargo, en los presupuestos solo figuran 5,4 millones. ¿Por qué?
Lo que dijo la directora xeral
Esto es, textualmente, lo que Lourdes Vilachán, directora xeral de Recursos Económicos del Sergas, acaba de decir en el Parlamento de Galicia acerca del hospital arousano: «Os fondos Feder destinados a cofinanciar esta obra supoñen aproximadamente o 57 % do importe total da mesma, e tense previsto executar a totalidade destes fondos no ano 2015, en concreto 5,4 millóns de euros». El porcentaje de intervención europea, como verán, ha descendido en algún momento desde aquel 80 a este 57 %. La diferencia, sustancial, se traduce en 2,4 millones de euros.
¿Qué ha pasado con ese dinero? ¿Lo va a asumir el Sergas en posteriores anualidades con fondos propios o a través de otras fórmulas de financiación? ¿Es que ese montante se destinará a equipamiento y el resto corresponde a la obra física? ¿Cuál será, entonces, el presupuesto definitivo por el que se licitarán las obras? ¿Se contratarán los trabajos a tiempo de que comiencen en un 2014 que agoniza, tal y como ha anunciado, no ya la conselleira Mosquera, que lleva un año en tiempo de descuento y según la cual las máquinas tendrían que estar funcionando desde hace, como mínimo, cuatro meses, sino el mismísimo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo?
Son todas ellas preguntas de pura lógica que nos formulamos quienes confiamos nuestra salud al complejo comarcal de Rubiáns. Interrogantes que exigen respuestas inmediatas. Por dignidad, antes que por cualquier otra cosa. Porque añadirle otro capítulo a este sainete supondría la mayor tomadura de pelo que pueda concebirse. Y ya está bien. No están en juego puertos, pabellones ni carreteras. Es de nuestras vidas de lo que hablamos
la cosa política