Un bum sobre las tablas en Arousa

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

Una docena de grupos aficionados retoman los ensayos con el nuevo curso

12 oct 2014 . Actualizado a las 04:52 h.

El teatro en Arousa no solo resiste sino que goza de buena salud. Frente al negro panorama que afrontan las compañías profesionales o semiprofesionales debido a la crisis económica y los recortes en las ayudas públicas, el teatro aficionado parece que se crece ante la adversidad.

Dicen quienes están en el ajo que cada vez es más difícil montar una obra, pero el caso es que el interés por participar en grupos de teatro y la oferta de actuaciones no deja de crecer en los últimos años. Raro es el municipio de la comarca donde no hay un grupo de teatro o se dan clases dirigidas a los más pequeños.

Entre los clásicos está Clámide, en Vilagarcía, que lleva ya 33 años sobre las tablas. Y O Noso Lar y, últimamente, los musicales y montajes de la asociación Nydia. Hay compañías también en Cambados, Vilanova, Valga, O Grove, Catoira..., y escuelas municipales en A Illa y en Catoira.

En total suman una docena de grupos los que están en activo, todos ellos con un denominador común: funcionan por amor al arte y se nutren de aficionados que buscan en esta actividad diversión y nuevas experiencias. Araceli Bugallo, profesora de profesión y campeona de esgrima, hace cuatro años que ingresó en Teatro no Garaxe, de Cambados, y ya no se apeó de ahí. Y seguirá, «ata que o corpo aguante», comenta la cambadesa.

El director del grupo y compañero de escenario, Manuel Dios, ejemplifica otro de esos casos de personas que debutan sobre las tablas ya en la edad adulta. Hace tres años se sacudió por fin ese «formiguillo» del escenario pues, aunque sí había dirigido teatro para niños en su calidad de maestro, este isleño -que fue alcalde de Vilanova-, nunca había actuado. «Necesitaba polo menos intentalo. Sempre quixen saber que se sente nun escenario e comprobar como podería facelo. Era un reto persoal, de afeccionado, por suposto. É moi satisfactorio e moi divertido, aínda que tamén hai momentos de nervios e presión», apunta.

En opinión de Fátima Rey, la directora de las escuelas de teatro Valle-Innova y la municipal de Catoira, el teatro está cubriendo muchas lagunas en materia de socialización. «La gente viene porque quiere ser ella misma, compartir experiencias y olvidarse de los problemas cotidianos. En el teatro haces familia y siempre te estás superando. Es una gran terapia para el corazón. Da ilusión por vivir», señala.

El perfil de las personas que integran estas compañías es de lo más variopinto. Hay jubilados, trabajadores por cuenta ajena, empresarios, funcionarios, parados, estudiantes... Los hay que hicieron sus pinitos desde niños y los hay que llegan a la farándula ya con canas, sin ninguna experiencia previa y sin demasiadas expectativas. «Mucha gente te dice que quiere ir a clase pero que no quiere actuar», explica Fátima Rey. Pero ella no se rinde y sus alumnos siempre acaban superando esas barreras que los atenazan, y participan, en mayor o menor medida, en una obra. «La vergüenza se soluciona».

Otro síntoma de que el teatro tiene futuro son las numerosas clases para los más pequeños que se organizan al amparo de las AMPA y los concellos. Aunque todavía hay lagunas. «Non existe relevo xeneracional, os rapaces de 16 anos non están moito pola labor. Por iso queremos retomar os obradoiros, é de vital importancia», se lamenta Jacobo Otero del grupo Enxebre.