La sanidad que se quedó en la probeta

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Si finalmente se amplía el Hospital do Salnés, se cumplirá una promesa histórica, pero otras muchas se perdieron en el camino; entre ellas, tres centros de salud

28 sep 2014 . Actualizado a las 04:52 h.

A la espera de que empiecen las obras de ampliación del Hospital do Salnés, todo parece indicar que esta vez sí se va a saldar una demanda histórica en la comarca con la que han jugado los políticos -tanto los del PSOE como los del PP- de forma reiterada. El proyecto diseñado por la Consellería de Sanidade no es tan ambicioso como el que presentó en su día el bipartito con María José Rubio al frente, que incluía también la ampliación de las consultas y la creación de una unidad de cuidados intensivos, pero si se comparan los presupuestos, y salvando la distancia temporal, se comprueba que la inversión prometida ahora por Rocío Mosquera es mayor -9,7 millones de euros, que provienen en su mayoría de fondos europeos, frente a los 7,5 del bipartito-. Sea de un modo o de otro, supone una mejora considerable en la atención hospitalaria que se hará a costa de la atención primaria, la gran castigada por la crisis. Si se echa una vista atrás, también los centros de atención primaria fueron objeto de promesas, pero de momento, esas se quedaron todas en el tintero.

Centro de salud de Vilagarcía. Está a punto de cumplir cuarenta años, y está viejo y obsoleto, necesitado de reparaciones constantes y muy escaso para la demanda asistencial de la población de referencia, que suma la de Catoira a la de Vilagarcía. Por eso hace años que se baraja su ampliación o la construcción de uno nuevo. En los años del bipartito incluso se había propuesto la Comandancia de la Marina, pero el regreso del PP a la Xunta de Galicia paralizó el proyecto. En un principio no se reconoció abiertamente que no se haría, sino que se mareó la perdiz con la posibilidad de construir otro para los pacientes de Vilaxoán. Cinco años después de aquellas promesas, ni se amplía el ambulatorio actual ni se construye un macrocentro de salud ni habrá otro en Vilaxoán. Recientemente, al alcalde de Vilagarcía no le quedó más remedio que reconocer que el proyecto estaba

<b>Centro de salud de O Grove. Los problemas urbanísticos del Concello fueron una excusa perfecta para que desde la Xunta no se cumpliese otra promesa histórica, la de construir un nuevo centro de salud en el municipio. La administración local tenía incluso una parcela, que en principio se iba a destinar a la construcción del centro de salud y del centro de día. Pero problemas de tipo urbanístico impiden levantar las dos infraestructuras en la misma finca, y con esos argumentos y la falta de liquidez en las arcas autonómicas, O Grove se quedó fuera una vez más de la última remesa de centros de salud aprobada hace un par de años por la Xunta de Galicia. Como los mecos, también los isleños se quedaron a dos velas.

<b>Centro de salud de A Illa. En A Illa había terrenos y hasta presupuesto para construir el nuevo centro de salud. En el año 2010, el Concello ya había puesto a disposición de la administración autonómica una parcela situada al sur del instituto que se ajustaba a las necesidades exigidas. Un año después, la propia gerencia de Atención Primaria confirmaba al regidor, Manuel Vázquez, la intención de la Consellería de Sanidade de construir el edificio, presupuestado en 1,3 millones de euros y que estaba previsto licitar ese mismo año. Era una promesa sin fundamento, porque a día de hoy, de ese proyecto nunca más se supo.

Centro de salud de Vilanova. Otros concellos no piden edificios nuevos, sino simplemente que se mejoren los existentes. Es lo que pasa con el centro de salud de Vilanova, que tiene desde hace años unos problemas de filtraciones que dan lugar a imágenes imposibles de creer en cuanto caen dos gotas de agua, con los pacientes en medio de charcos y cubos recogiendo las goteras. De momento, el problema sigue sin solución.

La inversión en atención primaria en la comarca ha sido nula en los últimos años. Y no parece que vayan a cambiar pronto las tornas, porque por no haber, ahora ya no hay ni promesas.