08 jun 2014 . Actualizado a las 06:59 h.
En los últimos días he recibido ya varias ofertas para ocupar a mi hija en verano: campamentos de inglés, de música, de baile... Me llegan de empresas que ofrecen formación durante el curso escolar y que ahora alargan sus programas, también, a julio y agosto. En esto, como en todo, funciona la ley de la oferta y la demanda, y demostrado está que el ocio de los niños es negocio. Bienvenidas sean todas las iniciativas. Pero esto no debe servirle a la Administración para dormirse en los laureles. La cosa pública debe velar porque las vacaciones tengan más alicientes que quedarse ante el televisor.